Carolina Díaz

Carolina Díaz: “Lo que más me gusta de mi vida es mi libertad”

Su risa se puede escuchar a más de tres cuadras de distancia y tiene la gran habilidad de mejorar el ánimo del ser más depresivo. Esto es sólo el preámbulo de Carolina Díaz (33), quien se enfrenta con toda seguridad, corriendo a mil por hora como la mayoría de los santiaguinos para alcanzar sus metas, pero siempre disfrutando de lo que le ha entregado la vida.

Es abogada de profesión, con un fuerte compromiso social, mamá de un niño de tres años y una apasionada por el flamenco y el teatro. Desde muy niña sintió curiosidad por el arte y pensó en dedicarse a las tablas y al arte, pero su camino indicó otro rumbo igual de apasionante que el teatro.

Este año ha terminado un Magíster en Derecho Público y recientemente participó de un spot sobre el acoso sexual, por lo que de alguna manera, la vida le ha presentado una oportunidad para realizar sus principales motivaciones: la actuación y su vocación social.

Hablamos Carolina quien nos contó sobre su amor por las tablas, los escenarios, su trabajo social y sobre lo que más le apasiona, su independencia y libertad.

-¿Cómo nació tu pasión por el baile y las tablas? ¿Cómo recuerdas tu infancia y adolescencia?

Siempre tuve pasión por el mundo artístico y también en lo social. En mi niñez viví rodeada de guitarras, charangos y zampoñas. Mi madre cantaba música folklórica de protesta y tengo tíos y primos que son músicos.  Además de bien niña fui incentivada a la lectura por mi padre y el padre de mis hermanas. Veía una manera maravillosa de expresión a través de la música y las letras.  Me gustaba mucho escribir y en el colegio cuando estaba enamorada escribía poemas con una de mis mejores amigas. Algunos poemas los vendía a otro compañero enamorados (risas).

La actuación también me llamó la atención desde niña. Era algo que acompañaba siempre en mi personalidad. Lo manifesté de chica junto a mis primos en reuniones familiares, luego en el colegio y en la universidad también integraba la Compañía de Teatro. El baile flamenco lo descubrí cuando salí de la universidad, tenía una pasión entristecida a punto de explotar en el corazón y el flamenco fue mi salvación, aunque siento que estoy en deuda con el baile, es algo que realmente me hace vibrar desde lo más profundo de mis venas, pero me falta mucho por aprender.

-¿Qué es lo que más te gusta de este tipo de disciplinas? ¿Qué sientes cuando estás en el escenario?

Sinceramente no han sido muchas las veces que he estado en escenario, ya que me dedico a ejercer mi profesión de abogada, pero cuando tengo tiempo entre la crianza de mi hijo y el trabajo, busco como sea desarrollar alguna de estas actividades y la verdad es que en el escenario o actuando o lo que sea, siento que soy el ser humano más pleno que habita la tierra (risas). No sé cómo describirlo de otra forma…

– Si bien siempre tuviste un interés muy marcado por el arte, has seguido otros rumbos y optaste por estudiar Derecho ¿Qué te llevo a estudiar esta carrera tan alejada de tu pasión inicial?

La verdad es que siempre quise estudiar teatro, pero por oposición de mi familia, fundamentada en comprensibles razones desde su punto de vista, tuve que dejarlo. El Derecho siempre me llamó la atención.

Veía esta profesión como un instrumento viable para enfrentar injusticias, las que desde muy niña me afectaron mucho. Además en el ejercicio de la profesión hay mucho de actuación y es una profesión bastante versátil.

-¿Qué es lo que más te gusta de ejercer como abogada? ¿Cuáles son los pros y contras de esta profesión?

Mira, lo que más me gusta es el área del Derecho de Familia, hice mi práctica profesional en la comuna de La Pintana y vi muchas cosas. Sentir que puedes ayudar a mejorar una situación familiar es un logro tremendo para mí y cuando he podido me siento pagada por la profesión. El aporte social del abogado en ésta área es muy importante y eso me hace sentir plena. No obstante me dedico al Derecho Público, trabajo en una Institución del Estado y cuando puedo tomo casos de Familia. La verdad es que la rutina te atrapa y debes estar encerrado en una oficina frente al computador todo el día. Además el mercado está saturado y la profesión cada vez está menos valorada.

-Si bien sigues trabajando como abogada, ahora has estado involucrada en proyectos de baile y teatrales ¿Qué fue lo que te motivó a estar en tantas actividades ligadas al arte?

La verdad es que el baile flamenco lo dejé por tiempo, la maternidad es muy importante para mí, vivimos juntos con mi hijo, mi gato y yo, por ende los tiempos son en extremo reducidos.  No puedo encargarle a mi gato cuidar de un niño de 3 años (risas) así que varias veces tuve que llevar a mi hijo a bailar, lo que provocaba que no podía concentrarme bien en la clase y el flamenco es una disciplina que requiere mucho esfuerzo. Por ahora dejé esa pasión descansar, ya retomaré en el momento apropiado.

Como regalo del universo participé como actriz aficionada en un spot de unos estudiantes de la Universidad Católica, postulé a un casting y quedé. Fue contra el abuso sexual que es un tema en el que tenemos mucho que trabajar como sociedad y el rol que tenemos las mujeres en esto es protagónico. Además estoy en otros proyectos que aún están muy en pañales para contarlos, pero también que abordan temas sociales que es lo que más me interesa. Soy feliz de que me contacten y me presento como abogada y actriz aficionada.

-Además de tus actividades diarias, eres una mamá muy dedicada ¿Cómo logras organizar tus tiempos para cada de tus actividades?

¡Ufff! ¡Corro por todos lados! (risas) pero me gusta, aunque de pronto me estreso ¡Es que no hay otra forma! Trato de quitarle el menos tiempo a mi hijo, me las arreglo para hacer mis cosas en horarios de colación o en los días en que mi hijo comparte con su papá, y si es algo ineludible, recurro a mis hermanas y a mi mamá, sólo que con ella vivimos un poco alejadas pero no me importa recorrer Santiago.

-¿Qué es lo que más te gusta de ser mamá? ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

Lo que más me gusta es el amor incondicional que nos entregamos con mi hijo. Él es un niño muy cariñoso y afectuoso. Poco a poco me demuestra sus logros y los más importantes para mí son los humanitarios y valóricos, no que me cante en inglés o que recite en alemán. Me voy al cielo cuando me abraza y me dice “mamá te amo tanto” “mamá eres la más linda”, cuando me abre la cama y me dice “acuéstese mamita” o sea ¡Muero de amor! Por otro lado, me encanta que él sea mi compañerito de vida, que salgamos y hagamos panoramas los dos solos. Ahora ¿Que he aprendido? He aprendido a vivir… mi hijo es un gran maestro, necesito 5 horas más para explicártelo.

-¿Cómo te proyectas en 10 años más? ¿Te gustaría estar dedicada al derecho, al arte, ambas u otro proyecto que estés considerando?

En 10 años más ¡A los 43! Bueno, me imagino con una oficina propia para ejercer la abogacía, un negocio propio y con un montón de proyectos artísticos. Bueno es lo que pienso hoy. Pregúntame de nuevo en 2 años más (risas).

– ¿Qué es lo que más te gusta de tu vida? 

¡Lo que más me gusta es mi libertad! Y créeme que lo descubrí hace poco. Cuando me vi un poco coartada me di cuenta que amo mi vida así, mi hijo y yo. Nuestro mundo, nuestro hogar, nuestros tiempos, nuestras locuras. El decir lo que pienso sin tener que pensar en lo que van a decir, en hacer lo que quiero sin preguntar. El ver el mundo de una forma distinta. Cuando salí de la universidad, me veía llena de esquemas y estructuras. Hoy aprendí que eso no existe, al menos para mí. Tuve que ser bien fuerte para darme cuenta que cada ser humano es libre de hacer y sentir lo que le plazca y es lo que espero entregar a mi hijo. Por supuesto que siempre y cuando esa libertad no afecte a terceros, el respeto por el otro es un valor fundamental.

-¿Sientes que has cumplido todos tus objetivos de vida? ¿Qué deseos te faltan por cumplir?

La verdad es que no, me faltan varios objetivos. He cumplido algunos, pero tengo varios pendientes. Uno tiene que ver con mi desarrollo laboral y profesional, otro con mi vida personal y mis pasiones artísticas, y otros con mi familia.

-¿Cómo quieres que te recuerden? ¿Qué legado quieres dejar?

¡Uy! ¡Ya me mataste! (Risas) Lo que más me importa es que me recuerden como una mujer fuerte, que no tiene miedo a enfrentar la vida sola de la mano de su hijo. Que si quiso lograr algo lo hizo por su propio sudor, sin transar ninguno de sus propios valores.

Que el estar en pareja o el matrimonio no significa el norte de la felicidad o que eres menos en ella. Así algunos me han querido hacer sentir.

Que me recuerden como una mujer apasionada de tomo y lomo (¡Ellaaa la apasionada! Risas) que se esforzó por ser feliz, que disfrutó de la vida y que le hizo frente a sus temores. Y eso.

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Autor de la entrada: chileno

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