Catalina Alegría

Catalina Alegría, Trail Runner: “Soy un torbellino”

Estar quieta no es una opción, ni mucho menos estar en una oficina todo el día. Así es el estilo de vida de Catalina Alegría, una deportista 27 años que desde su infancia ha estado en una constante búsqueda de su pasión, pero que ahora la tiene dedicada al 100%: el trail running.

Este deporte que se caracteriza por correr en distintos lugares de Chile- especialmente montañas y senderos de esta escarpada franja de tierra- ha ganado protagonismo tanto en hombres como en mujeres, quienes han visto como una opción para practicar una vida más activa y , además, una oportunidad para conocer los más diversos paisajes que ofrece Chile y otros puntos de Sudamérica.

Sin embargo, este deporte no es menor. Se trata de correr largas distancias en rutas con diversas dificultades, lo cual es todo un desafío hasta para los deportistas más experimentados como Catalina. De hecho una carrera de estas características puede demorar más de 8 horas en llegar hasta la meta.

Si bien Catalina reconoce que algunas veces quisiera estar haciendo otra cosa cuando siente que las fuerzas no la, siente una gran pasión por este deporte que la conquistó desde un principio, no tan sólo por el esfuerzo físico y mental  se requiere, sino también por el compañerismo y apoyo entre competidores que se genera en las diversas carreras que se organizan.

Además de esta disciplina, Catalina nos cuenta de sus próximos proyectos deportivos, sus sueños, desafíos profesionales y, sobre todo, lo que ha significado el descubrir esta actividad que la llena totalmente como deportista y ser humano.

¿Cómo era Catalina Alegría cuando era niña?

Era muuuuuy tímida y aún lo soy. En el colegio, a mis 6 años pensaban que era muda. Pero también era muy hiperkinética, así que siempre me involucré en cuanta actividad encontraba interesante. Por suerte, mi timidez nunca fue un impedimento para esto. Pasé por natación, básquetbol y atletismo ya a los 15 años. Además, toqué flauta traversa durante 7 años, a pesar de que no tenía mucho tiempo de ensayar.

Me encantaba organizar las obras de teatros del curso con mis amigos. Tuve una infancia muy linda y mis mejores recuerdos están en Chillán y en Grecia.

– ¿Cómo fue el proceso de inicio en el deporte?

Mi papá nos enseñó a nadar a mi hermano y a mí a los 4 y 6 años, respectivamente. Se podría decir que desde ahí partió mi amor al deporte. Me gustaba incluso desde antes, ya que me emocionaba cuando tenía educación física al día siguiente (risas) pero ese fue el comienzo de mis entrenamientos más constantes. Cuando niños nadábamos en una piscina australiana donde llegaban muchos nadadores olímpicos, gente con capacidades especiales y gente de la tercera  edad. Era algo que no estábamos acostumbrados a ver y se transformó en una motivación extra.

Después nos fuimos a vivir a Grecia. Jugué básquetbol desde los 8 años hasta los 12 aproximadamente. Siempre fui corta de vista y con una motricidad un tanto deficiente así que mi puntería lanzando era muy mala (risas) pero corría para todos lados. Éramos un team lleno de chilenas en otro país, así que nuestros entrenamientos eran sagrados. Luego, retornamos a Chile y nos fuimos a vivir a Chillán. Ahí nadé desde los 12 hasta los 15 años, para finalmente incursionar en atletismo a mis 15 años.

– ¿Cuáles eran tus inquietudes cuando eras adolescente? ¿Te gustaba alguna carrera profesional en particular?

Mis inquietudes eran tratar de focalizarme tanto en deporte como en estudios. Mis padres siempre me recalcaron que debía comenzar a tomar decisiones. Elegir fue muy difícil porque todo me gustaba.

De todos modos, al final me quedé con atletismo, que me cautivó de inmediato. Admiraba mucho a mi padre que también fue atleta (con menos recursos, menos tiempo, menos oportunidades) y quería llegar a ser como él. Soñaba con ganar aunque fuese una medalla. Mi prueba favorita eran los 3.000 metros.

-¿Cómo conociste el trail running?

Tras varias desilusiones tales como el exceso de competitividad, el dopaje, entre otros motivos, decidí no correr más. Hasta que me invitaron a entrenar a otra modalidad deportiva en Altos de Cantillana, a la casa de un corredor muy especial llamado Óscar Quiroz. Tras 4 horas 30 corriendo por unos bosques preciosos, terminamos con un chapuzón en una cascada y un asadito de despedida. Recuerdo haber quedado fascinada con la experiencia y tras escuchar en esa jornada las diversas historias de competencias con distancias que me parecían irreales, y hasta ridículas, me inscribí en 33kms de Putaendo y en los 50kms de The North Face Endurance Challenge. En ambas quedé 2da general y buen… ahí comenzó todo.

– Se trata de una especialidad que permite el contacto con la naturaleza, pero también requiere de mucho esfuerzo y disciplina ¿Qué es lo que piensas cuando estás muy cansada en una competencia y ya sientes que no te quedan fuerzas?

Pienso que podría estar en mi casa, tomando juguito natural, viendo “Moisés” tal vez (risas) y muchas veces pienso: “¿Qué es lo que estoy haciendo aquí? “

La verdad es que es muy difícil quitarse esos pensamientos cuando uno está con gran malestar físico, deshidratación, cuando te faltan tantos kms, etc. Admiro mucho a quienes tienen gran control de su mente, pero no es mi caso. En esos momentos de flaqueza trato de pensar en cuanto me he esforzado por estar ahí, en el hermoso lugar que tengo la oportunidad de estar corriendo, pienso en mis papás, en mis sueños, en la satisfacción que se siente terminar estas carreras y en cuanta tristeza sentiré si es que me retiro. A veces logro seguir, pero otras no. Es algo en que debo seguir trabajando.

Mi cabeza es mi principal talón de Aquiles. Actualmente me escucho un poco más. Si es que el mismo día de la carrera no tengo ganas de competir, simplemente no corro. Si no lo voy a disfrutar, no tiene sentido partir.

-¿Qué significa para ti esta especialidad?

¡Uf! Son muchas cosas a la vez. Para mi es una forma de explorar en uno mismo, desafiar nuestros límites y de compartir ¿Por qué digo esto? Cada vez que uno corre, tienes tantas horas para pensar, indagas en tus sentimientos más profundos, te cuestionas todo, aprendes a conocer qué cosas son realmente importantes para ti.

Por otro lado, hacemos amigos en ruta. Sacamos un compañerismo incluso con desconocidos. Sabemos que estamos todos por diferentes motivos, pero con la misma convicción que es llegar a la meta. Por lo mismo es que muchas veces nos quebramos cuando llegamos. Nos quebramos por todo lo que vivimos en esas largas horas, por todas las facetas que pasamos en una misma experiencia.

Nos quebramos con la llegada de otros, del que cruza con su hijo en brazos, del que cruza y lo veía imposible, del que cruza y se convierte en un súper humano. Yo nunca conocí un deporte tan lindo antes.

-¿Cómo te proyectas en 10 años más? ¿Te ves practicando esta especialidad?

Si se conservan los valores que me cautivaron en este deporte, yo me veo haciéndolo de por vida. Eso si, me gustaría explorar en distancias más largas. Por ahora me parece imposible pensar en hacer las 100 millas, pero de aquí a un par de años espero tener más control de mi mente e intentarlo. También me gustaría ir al Ultra Trail du Mont Blanc, probar carreras extremas de etapas y correr por todo Sudamérica. Lo bueno del trail es que tienes muchas modalidades, paisajes, distancias, climas. Es muy dinámico.

-¿Cuáles son tus próximos pasos y desafíos tanto en el deporte, en el ámbito profesional y en lo personal?

En deporte voy a probar mis primeros 100 kms en Ultra Machu Picchu Trail, llegando a 4.700 msnm. Pretendo llegar lo mejor entrenada posible, con preparación en altura.

En el ámbito profesional, estoy tratando de emprender con una cafetería. Actualmente, estoy haciendo el curso de barista y latte art en el café de especialidad “Triciclo”. Más adelante puedo contar más detalles.

El 2017 pretendo hacer un magíster en emprendimiento (si es que quedo seleccionada) y ver si continuamos con nuestro “FoodTruck  Kombi Trail”. Espero que todo resulte bien.

En cuanto a lo personal, estoy bien, feliz, tomando cerveza, dándole rienda suelta a mi imaginación y bueno, me voy de viaje a la selva de Iquitos en 10 días más ¡No me puedo quejar!

¿Te gustaría practicar otro deporte? ¿Tienes otras inquietudes deportivas o profesionales?

En un momento estuve como 2 meses en MMA y me encantó. Generalmente lo realizaban deportistas que provenían de otra arte marcial, entonces en eso yo era un desastre. Pegaba buenos combos eso si (risas). También me gustaría incursionar en boxeo, admiro mucho a la Crespita Rodríguez, bailar hip-hop y salsa, pero como hobby.

En cuanto a las profesionales, pretendo aterrizar mis ideas en el magíster de emprendimiento y ver la viabilidad de concretarlas. No me veo encerrada en una oficina.

-¿Cómo describirías tu vida? ¿Qué es lo que te apasiona de la vida?

¡Soy como un torbellino! Aunque suene cliché. Me apasionan muchas cosas. En ese sentido estoy muy agradecida de disfrutar hasta de lo más simple y absurdo. Antes no era así, pero aprendí a cambiar ese pensamiento. No me gusta aburrirme, ni disfruto del ocio ni de estar quieta, entonces podría decir que siempre estoy bastante entretenida.

Pero si tuviese que mencionar algunas cosas que destacan en mis gustos, serían viajar, hacer deporte, la comida rica vegetariana, me encanta el cine, compartir una cerveza, un mate o un café, escuchar desde folklore nacional hasta R&B, visitar el cerro San Cristóbal o partir a Valparaíso a compartir con mi hermosa familia.

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Autor de la entrada: chileno

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