Francisca Puga

Francisca Puga: “El baile es mi pasión, lo que me mueve, lo que me hace vibrar, lo que me hace vivir”

Bailar es una catarsis y muy de a poco se ha convertido en el ejercicio preferido de quienes buscan una actividad fuera del trabajo o un escape ante el estrés de la rutina.

Para Francisca Puga (33), no sólo fue su forma de salir de la esclavitud de la oficina, sino también es su verdadera pasión, su oficio en otra vida y, en la actualidad, su principal fuente de ingresos que le ha traído sólo satisfacciones y orgullo en el escenario y en las clases que realiza a sus alumnas en una sala cerca del Metro Tobalaba.

Francisca, quien además es periodista de profesión, habla con pasión sobre el baile y se nota en la práctica. Desde que salió del colegio ha estado en constante búsqueda de clases de danza polinésica, árabe, flamenco y bharatanatyam, un baile clásico del sur de la India. Francisca  no se detiene en seguir aprendiendo, practicado y, ahora, enseñando a quienes lo desean.

Actualmente ejerce como periodista freelance, pero su mayor tiempo lo ocupa en el baile, en sus clases de danza, el Yoga y en la realización de eventos. Reconoce que ha sido una decisión arriesgada, pero fue sin duda, lo mejor que le ha pasado: dedicarse a su gran pasión y ser dueña de sus propios tiempos.

Conversamos con Francisca lo que significa estar en el escenario, las dificultades que ha debido enfrentar, sus proyectos a futuro y su vida actual que le ha traído la libertad que tanto había soñado.

– ¿Cómo nació esta pasión por el baile?

Desde niña me gustó la danza, sin embargo nunca tuve la motivación familiar para entrar a hacer ballet o algo por el estilo, por eso cuando fui un poco más independiente, al salir del colegio, me fui a inscribir a una academia.

Mi pasión por la danza polinésica surge principalmente porque hasta los 25 años tuve la suerte de tener pasajes gratis en LAN ya que mi papá trabaja ahí y viajé varias veces a Tahití. Ahí nos quedábamos en un hotel, Le Meridien, donde hacían un espectáculo de danza tahitiana con el que alucinaba, se me paraban los pelos y verlos bailar era como trasladarme a otra dimensión y decía “algún día tengo que aprender a bailar esto”. Con respecto a la danza árabe e India es algo extraño lo que me pasa, yo siempre he dicho que en mis vidas pasadas, sin lugar a duda, viví en el Medio Oriente o en India ¡Probablemente fui bailarina! Pero lo que me pasa con esos ritmos, melodías y movimientos es algo que trasciende lo verbal, es una pasión que recorre mi sangre, que me emociona, que me produce escalofríos, que me transporta a lugares increíbles. Es un placer indescriptible.

-¿Cómo fueron tus primeras experiencias en el escenario?

Emocionantes y a la vez aterrorizantes. Mucho nervio. Recuerdo que cuando estaba esperando tras bambalinas y tenía que salir al escenario en segundos me decía “¿Qué cresta hago aquí? ¿Por qué me metí en esto? “Ahora veo los videos de las primeras veces que me presenté y se me notaba la cara de terror (risas). Ahora, si bien los nervios siempre van a existir, son unos nervios ricos, de goce, me encanta bailar en un escenario, moverme y fluir con el ritmo y siempre se me hace tan cortito. Por mí no me bajaría del escenario (risas)

-¿Qué significa para ti el baile? ¿Qué es lo que piensas cuando estás bailando?

El baile es mi pasión, lo que me mueve, lo que me hace vibrar, lo que me hace vivir, lo que me hace sentir, creo que eso resume todo. Creo que lo mejor de todo es que cuando uno está bailando no piensa en nada, es una sensación exquisita de estar presente en el aquí y el ahora, estás haciendo que tu cuerpo se mueva en ese momento, en ese lugar y con esa melodía, no hay nada más en la cabeza. Yo siempre he dicho que para mí bailar es un estado meditativo, una meditación en movimiento, ya que tu mente está sólo en eso, en conexión con el momento presente.

– Siempre te apasionó el baile, pero entraste a estudiar Periodismo ¿Por qué decidiste estudiar esta carrera? ¿Por qué no estudiaste danza?

Mi acercamiento con la danza, de manera directa, fue cuando salí del colegio y ya estaba en la universidad, por lo que nunca estuvo dentro de mis opciones como carrera de estudio. Si bien la danza me apasiona, a veces me considero excesivamente apasionada con todo y cuando me gusta algo me gusta a full, como buena escorpión, tengo otro lado B que es la escritura, algo que amo, me encanta escribir y soy muy lectora, siempre ando con mis libros para todos lados, por lo que mi opción para estudiar periodismo pasó un poco por eso, decisión de la cual no me arrepiento.

– Además de estudiar, trabajaste como periodista en diversos medios de comunicación y empresas, pero ahora estás como freelance y te has enfocado más en el baile ¿Qué fue lo que te motivó a dar este gran paso?

Siempre tuve ese bichito, sobre todo cuando en el 2013 comencé a dar clases de danza polinésica y me quedó gustando. Era agotador complementar las clases de danza con la pega de lunes a viernes en horario de oficina y estaba en la disyuntiva porque, por un lado, estaba económicamente cómoda con mi sueldo todos los meses, pero por otro lado, no lo estaba pasando bien porque justo el 2015 me cambié a un trabajo que no me gustó, mejor dicho, no me sentía cómoda con la gente con la que trabaja, no teníamos los mismos valores y estaba un poco apestada. Con toda esta situación, una persona me dijo “A veces hay que salirse de la zona de confort”, eso me hizo el click y renuncié.

– ¿Qué es lo más difícil de dedicarse a la danza en Chile?

Chile no es un país que se caracterice por fomentar la cultura, no es un país con educación cultural y por lo mismo muy pocos están dispuestos a gastar plata en ello. Es muy difícil dedicarse a la danza, pero no imposible, hay que ser perseverante, arriesgado y muy esforzado. Me ha pasado que muchas veces que quieren que uno baile gratis en eventos y lo he hecho porque me gusta el evento o porque es beneficencia, pero muchas veces se pasan de listos y te piden una cotización y es ridículo lo que te ofrecen. Eso da rabia, no se valora el esfuerzo que hay detrás.

– También haces clases de baile ¿Cómo ha sido esta experiencia? Según tu opinión ¿Todas podemos bailar?

Ha sido increíble, me di cuenta que me encanta enseñar y sobre todo me encanta ir viendo los avances de cada una, cómo a través de sus propias dificultades han podido superarlas y llegan a pararse en un escenario con la mejor sonrisa.

Sin duda que absolutamente todos pueden bailar, he tenido alumnas que ellas mismas llegaban diciendo que son tiesas, que parecen robots, y que de a poco se han ido dando cuenta que con disciplina y dedicación han logrado moverse y muy bien. No hay limitaciones de edad, ni de físico ni nada. La danza es 1% talento y 99% dedicación.

-¿Cuáles son tus proyectos, proyecciones tanto personales como en el mundo del baile?

Me gustaría tener mi academia de danza, esa es mi máxima aspiración y estamos trabajando para eso. Y ahora que me metí de lleno al mundo del yoga, disciplina que practico hace años y que es un complemento increíble para la danza, y bueno, para la vida en general, me gustaría que mi academia fuera de danza y yoga.

– Actualmente, muchas personas han dejado de lado su profesión para dedicarse de lleno a su gran pasión ¿A qué crees que se debe este fenómeno? ¿Crees que el baile puede ser tu profesión para toda la vida?

Creo que se debe a un despertar de la conciencia y me encanta que esté pasando eso. Se debe a ponerle stop un ratito a la vida acelerada que todos llevamos y verla desde afuera, ver lo que estás haciendo y analizar si eres feliz con lo que estás haciendo. Personalmente lo hice y me di cuenta que me faltaba algo para ser feliz, que no me sentía satisfecha, que me levantaba todas las mañana con esa lata, de “un día más de estar 9 horas encerrada en la oficina”.  Aunque suene medio exagerada me sentía esclavizada, sentía que mi tiempo no me pertenecía y eso me llegó a angustiar mucho, y creo que muchas personas están despertando y dándose cuenta de eso y se están movilizando para cambiarlo. No me arrepiento de nada, ya que ser dueña de mi tiempo es una sensación ¡Increíbleeeeeeee!

La danza ya es mi profesión y lo seguirá siendo siempre, aunque tenga que hacer otras cosas para sustentarme económicamente.

-¿Qué consejos les darías a quienes quieren dedicarse a una pasión u otra profesión pero les da miedo dar el salto? ¿Es tan difícil como se ve? 

¡Que lo tienen que hacer! No va a ser fácil, quizás tengan que trabajar el doble, pero ¿sabes? Quizás yo trabajo el doble, me acuesto tarde y a veces los fines de semana también trabajo, pero la disposición es otra, lo hago desde la felicidad, desde el contentamiento, desde la pasión.

Si quieres participar de las clases de Francisca Puga, puedes ir a “Clases Danza Polinésica”, ubicado en Avda. Providencia 2608, piso 3, of. 33, esquina Luis Thayer Ojeda, Metro Tobalaba o pedir información a su mail: franpuga@hotmail.com.

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Autor de la entrada: chileno

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