Laura Biscarra

Laura Biscarra: “Los momentos de desesperación ayudan a movilizarse y a buscar mejores oportunidades”.

En cualquier crisis, siempre vienen nuevas opciones, otros caminos que se abren y, en definitiva, una nueva mentalidad surge cuando una persona cree estar en lo más profundo del abismo.

Así lo ha constatado Laura Biscarra, médico veterinaria de 33 años que ha vivido momentos complejos como cualquier persona inserta en esta sociedad, como la cesantía, la falta de oportunidades o las condiciones de trabajo, las cuáles son los problemas que hoy afectan a miles de profesionales.

Sin embargo, a través de esta crisis logró ver que no todo estaba tan oscuro como pensaba. Buscó otras oportunidades y se encontró con la docencia, un ámbito totalmente desconocido y que logró cautivarla y también con el Yoga, una actividad que le ha permitido calmar  su mente y poner en perspectiva su vida y futuro.

Actualmente dejó en pausa su pasión por la medicina y ahora está enfocada en convertirse en instructora de Yoga certificada y, de esta manera, lograr combinar sus grandes pasiones como lo son la enseñanza y la filosofía de esta milenaria práctica de la India.

Conversamos con Laura sobre este cambio radical de vida, los pros y contras de esta decisión, su futuro como médico veterinaria y, principalmente, la tranquilidad que le entrega el Yoga y que hoy- tal como indica Laura- le ha permitido ser una mejor versión de sí misma.

– ¿Cómo nació tu pasión por la medicina veterinaria y los animales?

La verdad es que me decidí por la veterinaria un poco a ciegas. Siempre he amado y respetado a los animales y la naturaleza, sin embargo la Medicina Veterinaria es mucho más que eso. Desde chica jugaba a estudiar el comportamiento de los insectos.

Por ejemplo, juntaba chanchitos de tierra en un frasco o hacía hormigueros en cajas con azúcar y tierra y estaba horas observando con lupa a estos animalitos, aunque a medida que fui creciendo mi interés se fue más por el lado del arte y las letras. Finalmente, por miedo a “no tener futuro” postergué la carrera de literatura y me decidí por lo único que me motivaba en aquella época en el ámbito científico.

-¿Cómo recuerdas tu infancia y adolescencia? ¿Siempre pensaste en dedicarte a esta profesión o tenías otras inquietudes?

En mi infancia fui muy buena alumna. Mi abuelo me regaló un libro que se llamaba “El Porqué de las cosas” que era como una introducción a la ciencia para niños.

Con ese libro comenzó mi inquietud por el conocimiento e investigar sobre los fenómenos del universo, pero a su vez, el arte siempre estuvo presente, ya que estudié 2 años ballet clásico en la escuela del Teatro Municipal de Santiago y luego 3 años más con mi mamá quien también fue bailarina en su juventud. Por lo tanto, mi vida ha estado dividida entre el arte y la ciencia desde que tengo uso de razón.

Lograste entrar a la universidad a estudiar Medicina Veterinaria y te titulaste ¿Qué fue lo más difícil de esta etapa?

Lo más difícil fue darme cuenta de lo subvalorada que está esta profesión en nuestro país. Los bajos sueldos, la poca conciencia, las pocas oportunidades… eso fue provocando una crisis vocacional en mí, me deprimí bastante.

Creo que es mucho el tiempo, el esfuerzo y el dinero invertido en estudiar una carrera como  Medicina Veterinaria y la recompensa no es equivalente.

– Has tenido experiencia en empresas, pero no tanto en el ámbito clínico con animales, que es una de las áreas que comúnmente eligen quienes se dedican a esta labor ¿Por qué elegiste este rumbo? ¿Hubo algo que te decepcionó del rubro de las clínicas veterinarias?

La verdad es que ha sido más que nada por conveniencia. En las clínicas veterinarias el sueldo es muy bajo,  ridículamente bajo, el trabajo es muy estresante y  a veces se ve mucho sufrimiento, lo que emocionalmente a mí no me hace bien.

Hice una práctica en una clínica una vez y aparte de todo lo mencionado anteriormente, también vi negligencia descarada, maltrato a los pacientes, etc. Lo peor de todo, es que uno puede pensar que eso pasa en las clínicas pequeñas o de barrios más humildes, sin embargo esto ocurría en una consulta veterinaria en pleno Providencia.

– Has pasado por varios cambios en tu vida profesional, sin embargo también tuviste experiencia la experiencia de trabajar como docente ¿Cómo fue esta experiencia de trabajar  y tratar con las dudas de jóvenes?

La docencia ha sido una experiencia muy enriquecedora, es lo que más me ha gustado hacer de todos los trabajos que he tenido. Primero porque me obligaba a estar actualizando mis conocimientos a diario y segundo, por la relación con los estudiantes.

Sentí mucho cariño y respeto por parte de ellos y en algunos casos admiración. Intenté no sólo enseñarles medicina, sino que también guiarlos por la vida, darles el punto de vista de alguien que ha vivido un poco más que ellos, que ya pasó por la experiencia de ser estudiante. Creo que la filosofía yóguica también me ayudó a dar consejos más acertados.

– Hace un tiempo tomaste una drástica decisión: abandonaste la carrera de Medicina Veterinaria, te metiste de lleno a estudiar Yoga y actualmente realizas clases a particulares ¿Qué fue lo que te motivó a tomar esta decisión?

El camino del Yoga era algo que tenía pendiente. Me decidí a llevarlo a cabo con el afán de buscar nuevas oportunidades y, además me ayuda a vivir equilibradamente. Después de haber sido profesora en el DUOC, descubrí que la docencia es una de mis pasiones y dando clases de yoga puedo combinar las dos cosas que más me gustan.

Me agrada también la flexibilidad de horarios, poder acomodar mi día y dejar algo de tiempo a hacer otras cosas. También quise hacer el instructorado porque quería aprender más sobre la filosofía del yoga, la forma de vida y la meditación.

-¿Qué es lo que más te apasiona del Yoga?

Lo que más me apasiona del Yoga es que su objetivo es el control sobre la mente. Te hace distinguir entre lo falso y lo real, siendo el ser interior, lo único verdadero. Me interesaría poder llevar este conocimiento a quienes no pueden acceder a él, a quienes aún ni siquiera les interesa, a quienes ni siquiera saben que existe. El Universo es tan amplio y tan sabio y creo que eso se ve resumido en el yoga.

-¿Te  proyectas como médico veterinaria o como instructora de Yoga? ¿Cómo te ves en 10 años más?

Me proyecto en ambas disciplinas. Me veo ejerciendo la docencia como Médico Veterinario, ya sea en institutos profesionales o universidades o incluso enseñando biología en colegios y además enseñando y aprendiendo yoga ya que es un camino que nunca termina.

– En la actualidad, muchos profesionales como tú están saliendo de sus carreras universitarias para dedicarse a un arte, un deporte, una disciplina o cualquier pasión ¿A qué crees que se debe este fenómeno? ¿Consideras que hay un cambio de paradigma, de cambiar lo establecido?

(Piensa unos segundos) Tengo una visión dividida en cuanto a este fenómeno; una alegre y otra triste. La visión alegre corresponde a que las conciencias están despertando y que las nuevas generaciones están siendo más valientes dedicándose a lo que realmente les apasiona con la ilusión de ser felices.

Por otra parte, la visión más pesimista de todo esto, es que en Chile se ha manejado de muy mala manera lo que son las Universidades privadas y la saturación de carreras profesionales en un país en donde los puestos y condiciones de trabajo no son los adecuados, por lo tanto, hay que reinventarse y aferrarse a lo que nos haga más sentido.

– ¿Qué es para ti la felicidad?

Para mí la felicidad es estar en paz con tu conciencia y tu forma de ser.

-¿Cómo te sientes hoy? ¿Sientes que has dado en el clavo al escoger el Yoga?

Hoy me siento en una transición, estoy rearmándome, orientándome hacia un futuro diferente. Independiente de si me dedico a hacer clases de Yoga por el resto de mi vida o no, independiente de si esto es lucrativo o no, siento que evidentemente he dado en el clavo. Se ha abierto un mundo nuevo frente a mis ojos.

De todas maneras es una nueva herramienta a la cual acudir para generar recursos que me permitan vivir.  Aún llevo poco tiempo como instructora de yoga, por lo que es apresurado sacar conclusiones, así es que por ahora sólo puedo decir que dedicarse a lo que a uno realmente le gusta es un regalo y una fortuna y eso es parte de la felicidad, ya que te entrega paz porque estás siendo coherente con tu sentir. Tengo la certeza de que no me equivoqué al escoger este camino.

– Si tuvieras la oportunidad de retroceder en el tiempo ¿Qué cosas harías diferente?

¡Uf! Esta pregunta me la he hecho mil veces, sobre todo cuando he tenido crisis vocacionales o cuando me he encontrado sin trabajo. Sin embargo, creo fervientemente en que todo pasa por algo y para algo.

Si el destino me puso en todas las partes en donde he estado, es para llegar al lugar en donde estoy ahora ¡Y quizás que viene después! Los momentos de desesperación ayudan a movilizarse y buscar nuevas y mejores oportunidades, así es que a pesar de todo, creo que no cambiaría nada, sólo me queda seguir esforzándome para ser cada día un mejor ser humano, una mejor versión de mí misma.

– ¿Qué consejos les darías a la personas que están en la misma situación que tú, pero que sienten miedo de hacer un cambio radical en su vida?

A las personas que sienten que no están bien en el lugar en el que están, les diría que siempre hay más de una alternativa y que hagan lo que hagan, siempre tendrán que esforzarse y dar lo mejor de sí mismos. Hay que moverse, abrirse caminos… nadie lo hará por ti.

Si quieres contactar a Laura Biscarra para recibir clases particulares de Yoga, puedes enviar un mail a biscarrachavez@gmail.com

Compartir:

Autor de la entrada: chileno

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *