Lino Eduardo Fernández Villa

Lino Eduardo Fernández Villa, un locutor con chispa

Este reconocido productor periodístico que lleva por nombre Lino Eduardo Fernández Villa, tiene 66 años, felizmente casado nos cuenta que tiene una linda familia, dos hijos de los que se siente muy orgulloso y vive feliz la etapa de ser abuelo chocho.

Nos cuenta que su amor por la radio se debe a sus padres que, de costumbres muy tradicionales, lo hicieron asiduo a la lectura, la radio y en especial, “a la escucha de onda corta”.

Se imagina que estos elementos gatillaron en el amor que siente por la radio, de manera que desde la etapa escolar (Colegio San Agustín) realizó un programa radial que se difundía en los dos recreos que tenía en las mañana. Tan sólo 15 minutos sirvieron para llenarse de satisfacción al poder interactuar con todos los cursos. No sólo se tocaba música, sino también se entregaban las informaciones correspondientes a cada curso y desde entonces, su pasión por la radio sigue vigente y hoy nos cuenta un poco más sobre ella en profundidad…

¿Siempre soñó dedicarse al mundo de las comunicaciones? ¿Qué recuerdos tiene de su infancia?

Siempre me atrajo el ámbito de las comunicaciones. Me encantaba hacer programas de entretención, pero con cierto grado de enseñanza sobre materias variadas. Aprendí a leer boletines a una voz y a dos voces. Tuve grandes maestros del arte de leer sin dar más entonación que la que debía. Debo nombrar a Pepe Abad, Julio Pérez, Guillermo Parada, Guillermo Portilla.

A principios de la década de los 70’s, ingresó al mundo de la radio… ¿Cómo llegó ahí y cómo recuerda esos años en radio la Voz del Sur, de Punta Arenas?

Una vez egresado del colegio, postulé al colegio de Locutores Profesionales de Chile. Habiendo sido aprobado, ingresé al curso de 9 meses de duración. Se impartían diversas materias, desde técnicas respiratorias, lectura, improvisación, fonética, técnicas de articulación, impostación de la voz y elaboración de libretos.

Una vez terminado el proceso en forma exitosa, habían radios que elegían a alguien que, según requerimiento del medio, se incorporase al plantel. Me tocó en suerte llegar a Cooperativa Vitalicia, a su programa deportivo “Goles y Marcas”, que dirigía Sergio Brotfeld. Este destacado periodista y un caballero de tomo y lomo, me designó para el estudio central a cargo de la lectura de los cables deportivos. Allí fui recibido por dos profesionales: Sergio “Chino” Díaz y Héctor “Candilejas” Gacitúa. El plantel lo integraban figuras de la talla de Darío Verdugo y Sergio Silva en los relatos, Sergio Brotfeld en los comentarios y la locución comercial de Jorquera. Un plantel de lujo, me sentía privilegiado estar junto a estas figuras. Quiso el destino que ese mismo año (1970) llegase a relatar fútbol una figura que se iniciaba en el hermoso campo del relato deportivo, me refiero a Vladimiro Mimica, oriundo de la ciudad de Punta Arenas. Entablamos una gran amistad ─hasta el día de hoy─ y fue quien me ofreció irme a Punta Arenas, ya que le habían entregado la dirección de Radio La Voz del Sur. Fue él quien me llevó un 6 de enero de 1971 a la radio La Voz del Sur, CD 135. Una radio de excelente sintonía y de una entrega al servicio comunitario como era el sello de no sólo esa, sino también de otros medios locales. Todas radio AM, no existía la frecuencia modulada. Mis mejores recuerdos ─uno de muchos─ los tengo de mi estadía por un año y medio en la ciudad austral. Gente muy afectuosa, respetuosa y de una calidad fuera de toda norma. Aquí quiero detenerme un instante, ya que estando tan lejos de mi casa en Santiago, recibí el cariño como padres de la familia Poklépovic. Mi homenaje a la distancia para ellos.

Aprendí mucho del arte de la radio, y de profesionales todos mayores, pero que me recibieron con cordialidad. Nunca he olvidado esa etapa de mi vida. He regresado muchas veces a la región. La más reciente hace un par de meses a transmitir el Festival Folklórico, en la Patagonia.

Luego se viene a Santiago y trabaja en varias radios importantes del país, como Agricultura, Presidente Balmaceda y Cooperativa… ¿Cómo recuerda esa convulsionada época, ya que coincidió con el Golpe de Estado del 1973? ¿Qué dificultades vivió en aquellos años?

Habiendo cumplido un año y poco más, vine a Santiago de vacaciones. Estando en el Sindicato de Locutores Profesionales, llegó un señor de nombre Guillermo Portilla, de Radio Agricultura, quien en medio de la conversación señala que tenía un locutor de noticias que se iría de la estación y debía reemplazarlo. Le consulté si podría dar una prueba de locución (como era la costumbre en esos años). Me dijo que le parecía bien y que fuese a verlo al día siguiente a Teatinos 449, noveno piso. Me hicieron una prueba de lectura, improvisación y de avisos comerciales. Aprobé las materias y me incorporaron a la semana siguiente al móvil de la radio. De ahí en adelante, pasé por boletines horario, locutor comercial de tandas de avisos, conducción de programas musicales y lo más importante, leer Telenoticias, que era el programa estelar. La lectura era con grandes profesionales, Guillermo Portilla, Gabito Hernández y Elián Nelson.

Eran años muy complejos y turbulentos, los periodistas escribían y los locutores debíamos leer muy bien. No se aceptaban errores de ninguna naturaleza. Simplemente te sacaban del turno.

A comienzos del año 1973 se vivían los inconvenientes propios de mucha agitación social. Las radios tomaban partido por uno u otro bando y se polarizaban cada día en forma preocupante. Yo como muchos debía cumplir con mi trabajo de la mejor forma. Hasta que llegó el 11 de septiembre y salimos despedidos varios colegas por razones que nunca nos dieron. Pasé un período sin trabajo. Me reinventé haciendo otras cosas, pero siempre con el anhelo de retornar a la radio. Lamenté mucho el dolor de millones de compatriotas.

Tras vagar por varias actividades regresé a la radio. Fue por una casualidad, ya que estando en compañía de unos colegas, uno de ellos me nombró a Nicanor Molinare de la Plaza, director de programas deportivos y quien estaba formando un equipo para hacer transmisiones deportivas por radio. Tenía la oferta de Radio Chilena que quería incursionar en este género. Tras la entrevista de rigor, me contrató como locutor comercial. Esta vez pasé a trabajar desde los estadios, en la cabina y junto a grandes relatores. Sergio Planells, Carlos Alberto Bravo, Carlos Campusano y el amigo Vladimiro Mimica. Mi guía como locutor comercial fue el recordado Alfredo Larrazábal, a quien rindo culto por lo generoso que fue. Nunca me ocultó nada del difícil arte de acompañar el relator en un partido. Las marcas comerciales son las que pagan todo, gastos de viajes, viáticos, sueldos. Por eso hay que cuidar tanto su lectura.

¿Qué es lo que más le gusta del mundo de la radio? ¿Qué es lo que lo motiva a estar vinculado por varios años en este medio de comunicación?

Me gusta el compromiso social. Saber que soy compañía para miles de personas. Por eso la radio sigue siendo tan confiable y bien recibida por los oyentes. He estado siempre vinculado de muchas formas. A modo de ejemplo, los antiguos colegas de Radio Chilena seguimos juntándonos una vez al año. Con muchos nos vemos seguido, sabemos de nosotros y de dónde estamos o qué hacemos. No se ha perdido el espíritu de Phillips 40, segundo piso.

Además, trabajo en varios programas radiales para Alemania, Francia y Bélgica ,¿a qué público estaba orientado? ¿Cuál era su rol en esos programas? ¿Cómo fue esa experiencia?

Radio Chilena creó un departamento de eventos especiales, que dirigió Juan Castro Gómez. Una de las tareas era producir los Radio Puente. Se hacían una transmisión en red, vía señal internacional. Se conectaban las diferentes radios en cadena y poníamos en cada estudio un analista internacional para temas políticos. Mi rol era la de conductor y productor de la transmisión en sí. Me correspondía contratar los circuitos internacionales y tener todo a punto con los panelistas. Más tarde, la conducción debía ser impecable, ningún corte de señal ni nada que ensuciara el programa. Una experiencia riquísima en una radio que exigía al máximo, pero que respetaba el trabajo individual y colectivo. Nada se hacía por casualidad, todo se medía y cuidaba por respeto al oyente. No en vano nos privilegiaban en los primeros lugares de sintonía. Radio Chilena nació un 22 de octubre de 1922.

Desde 1978 hasta el 2000 trabajó en Radio Chilena. ¿Cómo recuerda aquella época y cuál fue su reacción cuando se enteró del cierre de aquella emblemática radioemisora?

Ha sido mi mejor época profesional radial. Una gran radio, llena de las mejores figuras en locución, radiocontrol, periodistas y administrativos. No se volverá a dar esa conjunción tan valiosa. Personas y profesionales de la más alta calidad.

También ejerció como docente en comunicación y expresión oral en diversas casas de estudios… ¿Qué es lo que más le gusta de la labor de enseñar? ¿Qué ha aprendido y que critica de los jóvenes?

Poder traspasar los conocimientos adquiridos por muchos años. Hay un enorme caudal de jóvenes que sólo quieren progresar cada día. Mi período más largo fue en la Universidad de Santiago. Un plantel de alumnos de enorme capacidad, esfuerzo y ganas de ser profesionales de primer nivel.

No tengo crítica para los jóvenes, yo también lo fui. Lo que sí me preocupaba de transmitirles las ganas de ser cada día un poco mejor que el anterior. Formar equipos prolijos y respetuosos de si mismo y de quienes nos rodean.

Sin duda, las comunicaciones y la radio han marcado su vida. ¿Qué otras actividades le apasionan? ¿A qué se dedica en su tiempo libre?

La actividad que más me atrae son los viajes. He recorrido Chile de Arica a Punta Arenas. De Sudamérica me restan muy pocos países. Por haber sido corresponsal de Radio Nederland de Holanda por más de diez años, tuve la posibilidad de viajar varias veces a Europa a trabajos de la corresponsalía, como por cursos que me invitaron.

Actualmente trabaja en una consultora. ¿Extraña los años de radio? ¿Qué es lo que más le gusta de su actual trabajo?

Actualmente trabajo a entera satisfacción en una consultora de comunicaciones estratégicas. Estoy muy grato de seguirme conectando con los nuevos colegas que están por todo Chile. Los medios de comunicación regionales siguen teniendo los mismos problemas de siempre. Una torta publicitaria repartida de mala forma que los obliga a hacer lo máximo con lo mínimo.

¿Se arrepiente de algo en la vida? ¿Qué cosa haría diferente?

No hay grandes cosas de las que me arrepienta. Lo que si haría diferente es darme mas tiempo para compartir en familia. El trabajo era muy fuerte, los compromisos laborales me llevaban de una lado a otro y me faltó tiempo para estar más en casa.

Si no hubiese sido un profesional de las comunicaciones, ¿a qué ámbito se habría dedicado? ¿Tenía un “plan B” cuando era más joven?

Me encanta la arqueología. Conectarme con otras culturas me parecía un regalo del planeta. Las cosas no se dieron, mi familia no podía costearme estudios superiores y no pasó de ser una idea media loca.

¿Qué es para usted la felicidad? ¿Siente que ha sido feliz?

La felicidad es poder sentirse útil para la humanidad. Saber que viniste a la tierra y sembraste algo. No importa cómo se llame esa semilla, dejaste la simiente para otros que la puedan requerir. Saber que tienes amigos a quienes siempre respetaste, siempre estuvieron ahí para ti, sin importar el momento.

¿Cuáles son sus próximos planes? ¿Cómo se ve en 10 años más?

Me veo mas tranquilo, maduro y gozando de mis nietos que son una maravilla. Ojalá sea un viejo choro, lleno de chispa y ganas de vivir para poder seguir compartiendo con quienes me rodean.

¿Cómo le gustaría que lo recordaran? ¿Qué legado quiere dejar a su familia?

Como alguien que vivió para los demás y no de los demás. Para la familia le dejaré el recuerdo de siempre una palabra positiva. Si no voy a construir algo, mejor me quedo callado.

 

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Autor de la entrada: chileno

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