Yubiza Avendaño

Yubiza Avendaño: “Entrego mi alma a la enseñanza”

Actualmente, las mujeres están cada vez más gozadoras. Y no, no se trata de un defecto o un prejuicio, sino todo lo contrario. Las mujeres comprendieron que su labor en la sociedad sobrepasa los límites de las paredes de una casa y que hay un mundo lleno de posibilidades para avanzar, crecer como persona, profesional y ser independientes.

Sin embargo para Yubiza Avendaño, esta premisa que revolucionó décadas pasadas, la convirtió en un sello, en su identidad. Yubiza, quien es profesora de enseñanza básica, no desperdicia cada momento del día, cada instante con sus alumnos y cada circunstancia de la vida para aprender, enseñar, cantar o bailar.

Tal como en la película chilena “Gloria”, Yubiza es una mujer que está disfrutando su mejor momento de la vida con su familia, su pololo, la enseñanza, sus nietos, su nueva casa en Viña del Mar y las diferentes actividades que aún realiza como profesora independiente.

Conversamos con Yubiza sobre lo que ha significado la pedagogía para ella, los desafíos en Chile que aún quedan pendientes, su pasión por vivir hoy la vida y su electrizante energía que contagia a todo su alrededor.

– ¿Cómo recuerda sus años de infancia?

Mi infancia la viví en Chuquicamata y Valparaíso principalmente. Era una niña inquieta pero triste e insegura debido a la separación de mis padres, por lo que pasé por varios lugares. Pasé por un internado, pero luego viví con mi abuela, tíos y mis hermanas. Ese grupo familiar me enseñó a hacer lazos de amor, principalmente mi tío mayor quien remplazó a mi papá, mamá y abuela materna.

-¿Siempre quiso ser profesora? ¿Cuáles eran sus expectativas profesionales y personales cuando tenía 18 años?

Sentí la necesidad de ser profesora gracias a una gran maestra que me entendía, me escuchaba y me defendía, la gran maestra y guía Sra. Lidia Krebs. Entonces decidí ya a los 18 años, aproximadamente, en ser profesora.

¿Por qué quiso estudiar pedagogía? 

El estudio de la pedagogía era para ayudar a los niños con problemas en su casa, puesto que muchos niños no sienten el apoyo de los suyos, de sus familias y tienen mucha potencialidad y no la aprovechan, pues siempre escuchan comentarios negativos como “este niño es muy inquieto”, “Cállate”, “es muy flojo” o “eres desordenado”. Yo quería ser un aporte para ellos, un apoyo, entregar valores y, por supuesto, entregar los conocimientos.

-¿Qué es lo que más le gusta de esta profesión? ¿Qué aspectos le molestan?

La profesión es adorable. Si tú la sientes, si tú te insertas en esa alma de niño, si entiendes que toda las etapas del niño y la adolescencia tiene sus bemoles, acompañarlo, guiarlo, darle normas básicas para una buena convivencia y por su bien personal, como el respeto y la obediencia.

Es obvio que me molesta el “Pago de Chile ” de los profesores como el sueldo, la entrega que tú haces y el despido por “lo que tú haces”. Los mismos colegas o a veces gente de la Dirección te detienen tus proyectos y te enfrentas a mucho trabajo y el sueldo no es tanto así. Entonces, si bien son situaciones que complican, de todas maneras siento que elegí la profesión correcta.   

-¿Qué piensa de la pedagogía hoy? Según su opinión, ¿Cómo se puede tener un sistema de calidad?

Siento que tantos cambios no han contribuido a una mejor calidad. Estos últimos años se ha traducido en más trabajo para los profesores, pocos recursos pedagógicos, en algunos colegios no cuentan con un ayudante en el primer ciclo básico, se nota que siguen lucrando y te dicen: “Dale no más, con tu experiencia basta”.

Cuando hay mayor supervisión en el aula, la cosa cambia y se nota que se pueden formar cursos que son realmente un aporte y, para eso, se necesita también cursos con certificaciones de calidad. No solo para usar el dinero en cursos Sence que no valen la pena hacerlo, ni siquiera te dan la opción de opinar que es lo que los “profesores necesitamos”. Actualmente, los profesores piden a gritos mejor educación, pero para eso se necesitamos mayor apoyo, más opciones para capacitarnos y que este esfuerzo se vea recompensado.

-Tras varios años como docente ¿Qué ha significado para usted ser profesora? 

Para mí es todo. Entrego mi alma a la enseñanza, quiero que ellos vean en mi voz y en mis gestos, la entrega que hacen los profesores de Chile para “hacer grande a ellos”. Amar la profesión como lo hizo Gabriela Mistral o Amanda Labarca, la primera docente chilena.

-Si tuviera la oportunidad de retroceder en el tiempo ¿Cambiaría su decisión de ser profesora?

Si retrocediera en el tiempo sería profesora de niños vulnerables para entregar cariño, amor, sabiduría, a pesar que suelen olvidar a sus primeros profesores, pero sé que siempre he dejado una huella. Siento que me han querido y así lo han demostrado algunos ex alumnos por las redes sociales.

Además de ser profesora, se mantiene muy activa, es muy positiva y le encanta el arte y la danza, algo no muy común en algunos profesores que deben lidiar con las dificultades del sistema y sueldos precarios ¿Cuál es la clave de su actitud? ¿Es algo natural en su personalidad o es algo que se construye?

El arte  y la danza  me han enseñado a conocer más a mis niñas, a entregarse más a todo, a disciplinarse, a esforzarse para conseguir lo logrado. Es una “gimnasia de pausa “, para seguir con alegría y optimismo y con ganas de luchar. En los descansos hablamos de todo con las colegas sobre lo que les gusta o disgusta y les enseño la paciencia, el respeto, la puntualidad y la responsabilidad.

Además, hemos salido a paseos “culturales”, como ballet, detrás del telón han hablado con bailarinas, hacemos paseos en el día del patrimonio cultural, participamos en la academia Mustakis con la enseñanza de danzas y cultura Griega. De verdad, ver sus rostros es un regalo de Dios.

En cuanto a mi personalidad, siempre canto, bailo, hago deporte en Viña del Mar. Me gusta estar activa, sentirme viva. Para mí no existe la desmotivación, es algo natural en mí, pero también tiene que ver con la actitud.

-Ahora está viviendo en Viña del Mar ¿Qué realiza diariamente? ¿En qué dedica su tiempo?

Mi tiempo libre sigo enseñando a mi nieto que curso primer año y le he enseñado valores, formación hogareña, hábitos de estudio… Él estudia en el colegio Rubén Castro de Viña del Mar, un colegio con una gran trayectoria y está apoyado por la Universidad Católica. Orgullosamente, vamos más adelantados que el curso y sus notas son excelentes. Él me dice: “Gracias abuelita por ser la mejor profesora del mundo”.

En cuanto a mi otra nieta, Isidora, le enseño el gusto de la lectura durante las vacaciones de invierno y verano. Comentamos los libros de igual manera con mi ahijada Valentina, que también fui su profesora y me cautivó por su rostro cuando yo enseñaba y ella entraba al mundo donde yo estaba en ese minuto. Ahora ella se ha ganado mi corazón y viaja a Viña con mis nietos. Ahí nos divertimos, realizamos paseos culturales como al Museo Fonk, Museo Naval, a los ascensores, “La Sebastiana”, entre otros.

Este año, junto a la Fundación Mustakis, llevé a las niñas a la academia Helénica. Con gran sacrificio, las iba a buscar a sus casas y las llevaba a Recoleta o a  la comunidad Helénica para ensayar. Todo corrió por mi cuenta, sin recibir dinero, solo me impulso el deseo de que lo que ellas querían. Incluso conseguí que siguieran participando en la comunidad Helénica para el año 2017.

– ¿Qué es lo que más le apasiona de la vida? 

Enseñar, bailar, pintar, vivir, reír, amar o sea ser un lucero. Que siempre me recuerden, dejar una huella en este paso por la tierra.

– ¿Cómo le gustaría que la recordaran?

Alegre como soy, una “loquilla”, imprevista, cariñosa. Me gustaría que me despidieran con una cueca y un baile griego como “El Zorba”.

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Autor de la entrada: chileno

One thought on “Yubiza Avendaño: “Entrego mi alma a la enseñanza”

  • Yubiza Avendaño

    (Noviembre 21, 2016 - 2:48 am)

    El ser profesora ,me ayudo a educar a mis 4, hijos, cuando me separé,luché para dar profesión a mis hijos finalmente lo logré con cánticos ,juegos y otros hicimos la pesadilla en algo entretenido y como le decía a mis hijos vimos la “luz”,costó pero lo hicimos …
    Ellos me inyectaron energía en esos días grises y yo le entregaba energía en mis días complicado y salimos adelante ,ahora nos reímos de las aventuras que pasamos y como en los buenos cuentos apareció el príncipe y fueron felices para siempre

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