Ariane Labed, conocida por su destacada carrera como actriz y su relación con el aclamado director Yorgos Lanthimos, ha rampado hacia la dirección con una visión que desafía las normas establecidas en el cine. Su debut, «Septiembre dice», es una adaptación de la novela «Hermanas» de Daisy Johnson, que explora las complejidades de las relaciones familiares y la sexualidad femenina en un entorno a menudo tóxico. Labed no se limita a retratar la brutalidad del núcleo familiar, sino que se adentra en las intrincadas dinámicas de poder que pueden surgir entre los miembros de una familia, insistiendo en que el amor familiar no siempre es puro y perfecto, sino que puede contener elementos oscuros y peligrosos.
En el contexto de su obra, Labed hace hincapié en los roles femeninos complejos que rara vez se ven en la pantalla. En una industria que tradicionalmente ha compartido narrativas unidimensionales, ella busca romper con esa tendencia, revelando que las madres y las mujeres en general son seres multifacéticos, que pueden ser tanto amorosas como defectuosas. «Echo de menos una representación más amplia de las madres», señala, enfatizando que ser madre conlleva desafíos y necesidades propias, que deben ser reconocidas en el cine. La crítica a la representación de la feminidad en el cine es un tema recurrente en su discurso, situando a las mujeres en un contexto que refleja su realidad y complejidad.
Una de las cuestiones más provocativas que Labed aborda es la representación de la sexualidad en el cine. Ella sostiene que muchos directores son «perezosos o mojigatos» cuando se trata de explorar el sexo de una manera honesta y profunda. La crítica recae en la forma en que las escenas sexuales son escritas y filmadas, donde a menudo se presentan de manera superficial y estereotipada, perpetuando mitos dañinos sobre la experiencia sexual de las mujeres. Labed defiende un enfoque más realista y diverso, sugiriendo que la sexualidad puede tomar muchas formas, y abogando por una narrativa que reconozca la complejidad de las relaciones sexuales más allá de los clichés establecidos.
La directora no solo busca innovar en la representación de la sexualidad, sino también abordar temas relevantes en su obra, como el acoso escolar y el impacto de las redes sociales en la vida de los jóvenes. En «Septiembre dice», Labed explora cómo las niñas enfrentan la violencia en su vida diaria, utilizando su propio lenguaje y formulando sus propias estrategias de defensa. Esta voluntad de abordar problemas contemporáneos y relevantes demuestra que su narrativa no está alejada de la realidad, sino que se convierte en un espejo de las luchas modernas. Así, su película se inscribe dentro de un discurso más amplio sobre la juventud, la identidad y la violencia, analizando su repercusión en las nuevas generaciones.
Finalmente, Labed reitera su deseo de seguir actuando en proyectos que resuenen con su visión artística, destacando la importancia de colaborar con mujeres directoras que aportan historias innovadoras y frescas. Cree firmemente en la posibilidad de generar un cine más colaborativo y menos individualista, que contrarrestre la cultura patriarcal que ha dominado la industria durante años. Su compromiso con una forma de hacer cine más inclusiva y feminista es una declaración poderosa que promete no solo empoderar a las mujeres en la industria, sino también cambiar la manera en que se cuentan las historias en la pantalla. A medida que Labed avanza en su carrera como directora, queda claro que su voz será un factor crucial en la evolución del cine contemporáneo.










