La duodécima edición de Libros Mutantes, la feria dedicada a los proyectos editoriales independientes y al arte, se ha consolidado como un escenario esencial donde se reivindica la importancia de «pasar a la acción frente al scroll infinito de la pantalla». Con un enfoque en la diversidad de propuestas literarias, la feria destacó en su reciente edición, que tuvo lugar del 25 al 27 de mayo en La Casa Encendida de Madrid, la rica variedad y el potencial de los libros como dispositivos de comunicación únicos. La editorial Caniche, presente en el evento, mostró cómo los libros pueden transcender su forma tradicional para convertirse en vehículos de expresión creativa y reflexión social.
El colectivo La Guarda también tuvo una fuerte presencia en la feria, promoviendo la idea de que los libros son más que simple texto; se convierten en un viaje a través de las palabras. Eva Casanueva, coordinadora de esta iniciativa que agrupa a 29 artistas y escritores, enfatizó la necesidad de que el público comprenda que un libro puede ser «una propuesta inimaginable». Cada novela, según Casanueva, es el fruto de una voz que ansía contar su historia, y esta conexión íntima es lo que hace que la literatura tenga un impacto significativo en la vida de las personas.
La diversidad temática de las obras presentadas en Libros Mutantes es un testimonio de las realidades sociales contemporáneas. Desde una M-30 que denuncia el aumento de los precios de alquiler hasta compendios de historias femeninas que suelen estar en la sombra, se evidenció que la presentación del libro es tan esencial como su contenido. «Es necesario culturizar para que la gente entienda que el libro puede ser muchas cosas», agregó Casanueva, reflejando la importancia de recontextualizar el papel de los libros como agentes de cambio y reflexión social.
Las ediciones artísticas, que a menudo enfrentan dificultades para ser distribuidas sin el respaldo de grandes editoriales, encontraron en Libros Mutantes un refugio para la libertad creativa. Este evento no solo celebra el arte editorial no convencional, sino que también brinda un espacio para que las obras exclusivas brillen en un entorno donde la competencia de las grandes editoriales es abrumadora. Begoña, de la imprenta bilbaína Another Press, señaló que las piezas exhibidas en esta feria son notablemente diferentes a lo que se puede encontrar en una librería convencional, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de descubrir obras únicas y limitadas.
Entre las obras que destacaron en la feria, se encuentra un cómic de Ane Arzelus que reinterpreta mitos clásicos, y el ensayo de Blanca Arias, «¿Qué le hacemos las feministas al arte?», que invita a reflexionar sobre la necesidad de abordar temas de derechos desde la ficción. La editorial Valiz, presente en ferias europeas, también hizo hincapié en las cuestiones de identidad y feminismo, ofreciendo libros a precios reducidos. A pesar de los desafíos económicos que enfrentan estas iniciativas, representantes como Gary, de la editorial Belleza Infinita, resaltaron la importancia de continuar explorando narrativas visuales que puedan resonar con una audiencia que busca nuevas perspectivas en un mundo cada vez más ruidoso.










