Laila Ripoll, madrileña nacida en los años 60 y apasionada del teatro clásico, ha dedicado su vida a revivir y reinterpretar las obras de uno de los más grandes exponentes de la dramaturgia española: Lope de Vega. Desde que fundó su compañía Micomicón en 1992 tras finalizar sus estudios, su vinculación al teatro se ha intensificado, estableciéndose no solo como actriz y directora, sino también como dramaturga de renombre. Los textos de Ripoll, que abordan con brillantez las injusticias y las historias de los vencidos, reflejan su compromiso con aquellos que han sido históricamente marginados, ya sean mujeres, pobres o derrotados en conflictos bélicos.
Recientemente, Laila Ripoll asumió la dirección de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) en un momento de transformación tras la polémica salida de su predecesor, Lluís Homar. La renuncia de Homar se produjo en medio de un escándalo relacionado con la contratación irregular de servicios que inflaron su salario, marcando así un punto de inflexión en la CNTC. A pesar del tumulto, Ripoll ha decidido adoptar un enfoque cauteloso en su primer año, eligiendo no dirigir de manera regular y anunciando una sola dirección por temporada, mientras ya planea una producción relacionada con Lope para el futuro cercano.
En la presentación de su primera temporada al frente de la CNTC, Ripoll destacó la importancia de la figura femenina en el teatro, aunque lamentó la ausencia de autoras en su programación actual. Afirmó que, a pesar de que este año no se pueden incorporar obras escritas por mujeres, la compañía tiene como objetivo abrir espacios para ellas en el futuro. Sin embargo, señaló el compromiso de reponer la obra «La fortaleza» de Lucía Carballal, lo que refleja su dedicación hacia la inclusión de perspectivas contemporáneas dentro del canon del teatro clásico.
Uno de los primeros retos que enfrentará la CNTC bajo la dirección de Ripoll es la presentación de «Fuenteovejuna», protagonizada por un elenco destacado que incluye a Chani Martin y Jorge Kent, y con música de Pony Bravo. A pesar de no haber visto el montaje completo, la directora expresó su entusiasmo por el proyecto, enfatizando la esencia intensa y audaz de la obra, que refleja temas de lucha y resistencia en el contexto del Siglo de Oro español. Este estreno anticipado en el Festival de Almagro promete una interpretación fresca y poderosa, alineada con la visión de Ripoll de revitalizar el ingreso de nuevas voces y visiones al teatro clásico.
Ripoll también ha manifestado su intención de garantizar que las actrices mayores tengan una representación significativa en la CNTC. A través de la obra «Laurencia», de Alberto Conejero, la compañía buscará explorar las historias de personajes como Laurencia, cuyas experiencias reflejan el dolor y la resistencia de las mujeres en el teatro clásico. Consciente de las limitaciones que enfrenta la CNTC debido a los recortes presupuestarios relacionados con la crisis económica, Ripoll aboga por un impulso financiero que permita enriquecer la programación y asegurar que las voces más diversas y experimentadas sean escuchadas. En sus sueños, destaca la posibilidad de llevar a escena «El Caballero de Olmedo», reafirmando su inquebrantable conexión con la obra de Lope de Vega.










