La reciente entrevista de María José Prieto en Revista Sábado de El Mercurio ha generado un torrente de controversia tras sus comentarios sobre la denuncia de abuso sexual presentada por Raffaella di Girolamo contra su esposo, Cristián Campos. Prieto no escatimó en defender a su pareja, cuestionando la credibilidad de di Girolamo y llamándola alguien que «siempre andaba inventando cosas». Este tipo de declaraciones son especialmente impactantes, dado el contexto actual de lucha contra el abuso y la búsqueda de justicia para las víctimas.
Prieto argumentó que, tras revisar la carpeta investigativa del caso, no encontró evidencia concreta que respaldara las acusaciones de abuso contra su esposo, afirmando categóricamente: «Este es un fallo netamente ideológico». Además, al compartir su experiencia personal relativa a los abusadores, hizo hincapié en que su marido no encajaba en el perfil de un delincuente de este tipo. Sus afirmaciones han sido vistas como una defensa apasionada pero también como una minimización del sufrimiento de las víctimas de abuso, lo que ha desatado un intenso debate en la opinión pública.
La controversia alcanzó su punto álgido cuando la comediante Natalia Valdebenito respondió a las palabras de Prieto a través de su cuenta en X. Valdebenito calificó los comentarios de la actriz como una «bajeza total», resaltando que la víctima en este relato es Raffaella di Girolamo, cuya experiencia y testimonio deben ser escuchados y respetados. La respuesta de Valdebenito refleja un creciente descontento público hacia aquellos que, en lugar de apoyar a las víctimas, se posicionan en defensa de los acusados.
El debate ha continuado en redes sociales, donde los seguidores de ambas figuras han expresado sus puntos de vista. Algunos apoyan a Prieto, argumentando que cada individuo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, mientras que otros apoyan a di Girolamo, enfatizando la importancia de creer en las víctimas y validar sus testimonios. Este tipo de intercambios en plataformas digitales se ha vuelto común en un contexto donde las denuncias de abuso están cada vez más en el centro de la conversación pública.
Esta situación pone de manifiesto la complejidad de las denuncias de abuso y la polarización de opiniones en torno a los acusados y a las víctimas. A medida que se desarrollan estas narrativas, queda claro que tanto la defensa como el apoyo a las víctimas son esenciales en la búsqueda de justicia. El caso de Raffaella di Girolamo y Cristián Campos será sin duda un tema de conversación en los medios y en la sociedad, mientras se prosigue en la lucha por visibilizar el abuso y empoderar a quienes lo han sufrido.










