En el impactante último episodio del programa «Plan Perfecto», Francisca Merino reveló que sufrió abuso sexual por parte de uno de los directores de televisión más reconocidos de Chile, Sergio Reisenberg, conocido por su trabajo en el Festival de Viña del Mar en la década de los 80. Esta conmovedora y desgarradora confesión ha resonado en la audiencia, arrojando luz sobre las oscuras experiencias que han afectado a muchas mujeres en la industria del entretenimiento. Merino, quien ha sido una figura influyente en la televisión chilena, utilizó su plataforma para compartir su historia, buscando no solo su propia sanación, sino también inspirar a otras víctimas a hablar y buscar justicia.
El relato de Merino comenzó con recuerdos de una cena familiar en la que Reisenberg, amigo de sus padres, mostró interés en brindarle una oportunidad en el mundo de la actuación. La actriz recuerda que, en aquel momento, el poderoso director le aseguró que buscaba a alguien para reemplazar a Claudia Conserva, lo que llenó de esperanza a la joven. «A mí se me abrieron los ojos», comentó Merino, reflejando la ambición y la ilusión que tenía por comenzar su carrera en la televisión. Sin embargo, su madre trató de advertirle sobre la necesidad de prepararse adecuadamente, lo que ella desoyó al ver en esa entrevista su sueño de independencia y éxito.
Al llegar a la entrevista, Merino recordó cómo fue sorprendida por el comportamiento inapropiado de Reisenberg. La actriz narró que, tras ser invitada a sentarse en el living, sintió una extraña tensión en el aire cuando el director se acercó demasiado, colocando su mano entre sus piernas. Este momento se convirtió en una experiencia traumática para Francisca, quien no dudó en abandonar el lugar en shock, sintiendo que el mundo se desmoronaba a su alrededor. «No sé en qué minuto agarré mi cartera y me fui», confesó, visiblemente aún afectada por lo sucedido. Su relato subraya el impacto del abuso de poder y cómo esto puede destruir la confianza de una joven en un entorno que debería ser seguro.
A pesar de encontrarse con Reisenberg en otras ocasiones a lo largo de su carrera, Merino decidió mantener la distancia y evitar cualquier tipo de interacción con él. «Incluso quiso hablar conmigo y yo no lo dejé ni hablar», señaló, evidenciando el profundo desdén y el temor que aún siente hacia el director. La valentía que muestra al compartir su historia no solo fortalece su propia voz, sino que también amplifica el mensaje de que estas experiencias de abuso deben ser confrontadas y nunca normalizadas. La revelación de Merino ha generado un importante diálogo sobre la cultura del silencio que a menudo rodea el abuso sexual en la industria del entretenimiento.
La historia de Francisca Merino es un recordatorio contundente de que las víctimas de abuso sexual merecen ser escuchadas y apoyadas. Su decisión de hablar abiertamente sobre su trauma puede allanar el camino para que otras mujeres, que han vivido experiencias similares, encuentren la fortaleza para compartir sus propias historias. A medida que la sociedad comienza a enfrentar estos temas difíciles, es fundamental que todos se unan en la lucha contra el abuso y la injusticia, creando un entorno más seguro y respetuoso para todos. El impacto de esta denuncia no solo es una reflexión sobre su propia vida, sino un llamado a la acción para cambiar la narrativa en la que el silencio ha predominado durante tanto tiempo.










