La Democracia Cristiana (DC) ha tomado una decisión sin precedentes en la historia política de Chile al poner a disposición de su Tribunal Supremo al expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Esta resolución, adoptada de manera unánime por la Directiva Nacional el pasado 26 de noviembre, responde a una serie de acciones del exmandatario que se consideran «faltas de la máxima gravedad» para un integrante del partido. Según el documento oficial, Frei habría incumplido variados acuerdos establecidos por instancias como la Junta Nacional, lo que, según la directiva, afecta «la unidad, credibilidad y disciplina democrática» de la colectividad.
Entre los episodios que han llevado a esta drástica medida se destaca el llamado de Frei a votar «Rechazo» en el plebiscito constitucional de 2022, una postura contraria a la adoptada por la DC. Además, su apoyo al texto constitucional del Consejo en 2023, y su falta de respaldo al alcalde DC de Osorno en unas elecciones municipales clave para el partido, han sido criticados. Asimismo, la promoción de la candidatura de Maximiliano Luksic en Huechuraba y el respaldo implícito a José Antonio Kast para la presidencia en 2025 también fueron señalados como acciones en desacuerdo con los valores históricos del partido.
La situación ahora se encuentra en manos del Tribunal Supremo de la DC, que tendrá la responsabilidad de determinar las sanciones que podría enfrentar Frei. Estas sanciones pueden variar desde una simple amonestación hasta la expulsión definitiva del partido, un hecho que marca un precedente en el ámbito político chileno. Nunca antes un exmandatario había sido sometido a un proceso disciplinario formal a este nivel dentro de su propia colectividad, lo que refleja una clara ruptura en las dinámicas tradicionales entre partidos y sus exlíderes.
Este hito en la política chilena subraya no solo la tensión interna dentro de la DC, sino también la importancia que la colectividad otorga a la cohesión ideológica y a la disciplina partidaria. Aunque en el pasado ha habido distanciamientos y renuncias de figuras destacadas, la activación de procesos sancionatorios formales nunca había llegado a abarcar a un expresidente de la República. Esto pone en evidencia los desafíos que enfrenta el partido en un contexto político cada vez más polarizado, donde la historia y los valores del partido judíos deben ser defendidos de manera contundente.
Ante esta controversia, la Directiva Nacional de la DC ha reafirmado su apoyo a la candidatura presidencial de Jeannette Jara, dejando claro que la resolución sobre Eduardo Frei no alterará la postura institucional del partido en la próxima segunda vuelta. Esto podría interpretarse también como un intento de mantener la unidad y fortalecer la imagen del partido ante el electorado, en un momento en que las divergencias internas pueden afectar la percepción pública y el futuro electoral de la Democracia Cristiana.










