La actriz Amparo Noguera se sinceró recientemente sobre la dolorosa pérdida de su padre, el reconocido actor Héctor Noguera, quien falleció a los 88 años tras una larga lucha contra el cáncer. En una emotiva entrevista con Revista Velvet, Amparo compartió sus sentimientos y la dificultad que ha enfrentado para procesar su partida, que conmocionó al mundo de las artes escénicas en Chile. «Al final la vida sigue igual, inevitablemente sigue igual… y uno tiene que buscársela», confesó, reflejando el desafío de lidiar con la ausencia de una figura tan importante no solo en su vida, sino en la cultura chilena en general.
Amparo profundizó en sus emociones, revelando que si bien no siente rabia hacia la muerte, sí experimenta miedo. «Miedo, sí. Creo que tengo miedo a que la muerte se trate de sentirse mal físicamente, del dolor. Eso no me gusta», expresó la actriz, abordando la angustia que puede generar el proceso de morir. Además, hizo un llamado a la importancia de establecer una ley de eutanasia en Chile, sugiriendo que sería un alivio vivir en un país donde se garantice una muerte digna. Esta reflexión también surgió al recordar que su padre no perdió la vida por la vejez, sino por una enfermedad terminal.
Amparo destacó la vitalidad y energía que caracterizaban a su padre, quien hasta sus últimos meses mantuvo una vida activa, trabajando tanto en el teatro como en televisión. «Lo que se me hace difícil en el caso de mi papá es que era una persona excesivamente activa, de ir a grabar una teleserie y después ir a hacer una función», comentó. Esta imagen de un padre siempre presente y dinámico hace aún más dolorosa su ausencia, ya que su partida es vista como prematura, a pesar de haber alcanzado una edad avanzada.
La conexión emocional entre madre e hija fue profunda, y Amparo reflexionó sobre su relación familiar, señalando el privilegio de haber tenido a ambos padres en su vida hasta edades relativamente adultas. «Tuve a mi mamá hasta los 33, tuve a mi padre hasta los 60. Perder a tu padre a esta edad es parte de la vida», medito Amparo, reconociendo que muchas mujeres en el país no pueden decir lo mismo sobre sus propias experiencias familiares. Su relato se convierte en un tributo no solo al legado artístico de su padre, sino también a la conexión familiar y al impacto que estas figuras tienen en nuestras vidas.
A través de sus palabras, Amparo Noguera evoca una mezcla de dolor y admiración hacia su padre, destacándolo como uno de los actores más emblemáticos del teatro y la televisión chilena. Su legado perdura no solo en sus obras, sino en la memoria de aquellos que lo conocieron y apreciaron su arte. En esta nueva etapa de su vida, Amparo se enfrenta a la desafiante tarea de seguir adelante, llevando consigo el recuerdo y la influencia de un padre excepcional que dejó una marca imborrable en la cultura chilena.










