Gisella Gallardo regresa a TV: secretos tras su polémica ausencia

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Este martes, la periodista Gisella Gallardo hizo su regreso triunfal a las pantallas de Canal 13, integrándose nuevamente al panel del programa «Hay que decirlo». Su reaparición se da tras su llamativa ausencia del lunes, generada por la controversia que estalló después de que se revelara la supuesta infidelidad de Camilo Huerta con Trinidad Neira, hija de Pamela Díaz. Este escándalo se complica aún más al considerar que Huerta estaba aún casado con Marité Matus, amiga de Gallardo, quien fue la encargada de difundir esta información. La tensión se palpó en el estudio, especialmente entre Gallardo y Díaz, quien no dudo en manifestar su descontento ante la situación.

La situación fue intensificada cuando Pamela Díaz, al ser consultada sobre la ausencia de Gallardo, abordó el tema de manera frontal: «Para que no me echen la culpa, porque de todos lados me preguntaron por qué Gisella no viene. En ningún momento nadie te va a echar, solo tienes que dar la cara». Con estas palabras, Díaz no solo reflejaba la incomodidad generada, sino que también desataba la expectativa del público sobre las próximas interacciones entre las panelistas, que ya claramente se encontraban en el centro de una polémica.

Al tomar la palabra, Gisella Gallardo se mostró reflexiva y serena, optando por explicar su ausencia antes de entrar en conflicto. «Como en cualquier grupo familiar o de amistad, a veces hay conflictos y por eso yo espero que se resuelvan», expresó, dejando claro que su intención no era enredarse en una guerra pública de declaraciones. Reconoció que la situación con Pamela Díaz era delicada, y aunque su deseo era conversar acerca de los comentarios realizados, respetó la decisión del canal de mantenerla al margen del programa en ese momento.

Gallardo continuó su discurso destacando que no buscaba hacerse la víctima y que su ausencia no fue elegida por ella: «Yo quería venir a conversar con ella, pero los ejecutivos prefirieron que no y como acá no mando yo… tuve que hacer caso». De esta manera, la periodista dejó entrever que el incidente iba más allá de un simple desacuerdo personal, insinuando la presión ejercida desde instancias superiores en la producción del programa, que a menudo manejan la dinámica de sus panelistas.

Finalmente, Gisella Gallardo se mostró abierta a la autocrítica y apuntó a la necesidad de resolver las diferencias de manera privada antes de discutirlas públicamente. Hizo hincapié en que, si bien este conflicto mediático era significativo, había problemas más profundos en su vida que le demandaban atención, como la situación económica de su pareja, Mauricio Pinilla, así como su diagnóstico reciente de cáncer de piel. «Lamento mucho lo que está pasando, no me siento bien, me ha servido de aprendizaje; tengo problemas mucho más grandes que preocuparme de esto», concluyó la panelista, llevando la conversación hacia una reflexión más personal tras los intensos enfrentamientos en el set.