La noche del miércoles, el programa de competencia de baile «Fiebre de Baile» volvió a la pantalla de Chilevisión con un nuevo episodio que culminó en una nueva eliminación. En esta ocasión, el cuarteto de competidores vio como Nicolás Solabarrieta, quien es conocido como el hijo de la destacada figura de televisión Ivette Vergara y el periodista Fernando Solabarrieta, se despidió de la competencia tras un emotivo performance. Nicolás se presentó con un número al ritmo de ‘Bailando Bachata’, pero a pesar de su esfuerzo, no logró convencer al jurado, convirtiéndose así en el cuarto participante en abandonar el show.
La eliminación de Solabarrieta no pasó desapercibida, ya que el ex participante de realities expresó su descontento respecto a las evaluaciones realizadas por el jurado. En una entrevista posterior a su eliminación, Nicolás argumentó que sentía que sus actuaciones habían sido evaluadas de manera injusta. «Siento que por momentos no fue justo», declaró, añadiendo que había realizado lifts complejos que no fueron considerados en su puntuación. Estas críticas reflejan el malestar de algunos concursantes frente a las decisiones del jurado, quienes tienen la última palabra en el destino de los participantes.
No obstante, a pesar de sus críticas al jurado, Nicolás también tuvo un momento de autorreflexión. Reconoció que su técnica de baile no era la más pulida y que las notas bajas que recibió eran merecidas. «No me esperaba jamás que me pusieran buenas notas», admitió con honestidad, mostrando una actitud autocrítica que lo aleja de la típica reacción de un eliminado. Esta postura indica un crecimiento personal en su paso por el programa, donde ha podido enfrentarse a sus propias limitaciones.
Más allá de la frustración por su eliminación, Solabarrieta destacó lo valioso que ha sido su tiempo en «Fiebre de Baile». El proceso no solo le permitió mostrar su faceta artística, sino que también representó una oportunidad para salir de su zona de confort. «Para mí era venir a aprender, era venir a sacarme un poco de la vergüenza de estar en un escenario bailando», confesó, revelando así el impacto positivo que la competencia tuvo en su vida personal y profesional.
Finalmente, Nicolás Solabarrieta consideró su paso por el programa como un significativo logro personal, pese a que solo estuvo en la competencia durante un mes. Agradeció a los organizadores y al equipo del programa por la oportunidad de participar, enfatizando que cada momento en el escenario fue un desafío que logró superar. Su mensaje es claro: la experiencia, más allá del resultado final, marca un avance importante en su camino de autodescubrimiento y superación.









