El actor chileno Juan José Gurruchaga abrió su corazón en una reciente conversación durante el podcast «Código Púrpura», que se enfoca en la lucha contra la epilepsia. Gurruchaga, conocido por su papel en la teleserie «16», compartió uno de los capítulos más difíciles que ha enfrentado junto a su familia: el diagnóstico de su hijo, Juan Cruz, quien a sus 12 años ha sido diagnosticado con el síndrome de Lennox-Gastaut, una forma severa de epilepsia. Su relato se convierte en un testimonio valiente sobre los retos que enfrentan las familias cuando un ser querido recibe un diagnóstico de esta naturaleza.
El síndrome de Lennox-Gastaut se caracteriza por múltiples crisis epilépticas que pueden afectar significativamente el desarrollo cognitivo de quienes lo padecen. Gurruchaga recordó que las primeras señales de esta enfermedad comenzaron a manifestarse cuando Juan Cruz tenía alrededor de seis años. «Él leía, escribía y aquí comenzó el retroceso. Comenzó el deterioro cognitivo, o sea, hoy día él ya no escribe ni lee», explicó el actor, evidenciando el profundo impacto que ha tenido la enfermedad en la vida de su hijo y en la dinámica familiar.
Durante su intervención, el actor también habló sobre lo complicado que ha sido manejar la condición de su hijo debido a la frecuencia de las crisis y a la dificultad de encontrar un tratamiento efectivo. Este cambio inesperado en la trayectoria de su hijo ha llevado a Gurruchaga y su familia a adaptarse constantemente a una realidad muy distinta a la que habían proyectado. La batalla diaria que implica cuidar de un niño con necesidades especiales es, según sus palabras, un desafío que transforma vidas.
Además de las dificultades que conlleva la enfermedad, Juan José Gurruchaga reveló que el diagnóstico de su hijo impactó profundamente en su bienestar emocional. «Dejé de reír, yo también dejé de tener sentido del humor, dejé de tener muchas cosas, porque cuando se te apaga la luz, se apaga la luz en lo emocional también», confesó el actor. Su sinceridad resalta la carga emocional que puede acarrear el cuidado de un niño con condiciones graves de salud, un aspecto que a menudo se pasa por alto en el debate público.
Al finalizar su relato, Gurruchaga ofreció palabras de aliento a aquellos que atraviesan situaciones similares. Subrayó la importancia de buscar apoyo y de mantener al entorno familiar involucrado en el proceso, resaltando que esta experiencia ha requerido de su familia una notable adaptación, paciencia y tolerancia. Estas cualidades, según el actor, se han vuelto esenciales para acompañar a su hijo en su camino, marcado por la incertidumbre que trae consigo una enfermedad como la epilepsia.










