La descarbonización, la eficiencia en el uso de recursos y la economía circular están redefiniendo el paisaje competitivo de la industria de la construcción. En Santiago, a octubre de 2026, las empresas del sector empiezan a reconocer que la sostenibilidad sigue siendo un desafío ambiental, pero también se ha convertido en una estrategia esencial para la gestión de operaciones y la mitigación de riesgos. De la mano de esta evolución, las organizaciones están integrando criterios de medioambiente, sociales y de gobernanza (ESG) en su proceso de toma de decisiones, lo que posiciona a la sostenibilidad no solo como un objetivo, sino como un componente crítico para acceder a nuevos mercados y mejorar su competitividad a largo plazo.
Carolina Reyes, gerente de Sostenibilidad de Echeverría Izquierdo S.A. (EISA), enfatiza la transformación que ha experimentado la industria. «La sostenibilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en uno de los principales factores que están transformando la industria de la construcción», afirma. EISA ha adoptado estándares ESG mediante la implementación de herramientas como la doble materialidad y la gestión de riesgos, lo cual no solo mejora su productividad, sino que también les permite destacar en un mercado cada vez más exigente en términos de responsabilidad ambiental.
Con su estrategia «Visión de Futuro», EISA aborda la sostenibilidad desde tres pilares fundamentales: Personas, Planeta y Negocio. Este enfoque integral ha llevado a la empresa a recibir múltiples reconocimientos en 2026, incluida la distinción como Empresa Sostenible Líder en el ranking de Sostenibilidad Empresarial, así como su inclusión en los índices Dow Jones Sustainability. Estos logros no solo reflejan el compromiso de la compañía con el desarrollo sostenible, sino que también la posicionan en el 4% superior a nivel mundial según el Índice MILA, mostrando su capacidad de liderar en innovación dentro de su sector.
Sin embargo, la implementación de prácticas sostenibles va más allá de la titularidad y el reconocimiento; representa un desafío cultural dentro de las organizaciones. Reyes subraya que «la sostenibilidad genera valor cuando se convierte en cultura organizacional». Para lograrlo, EISA ha lanzado iniciativas para involucrar a su personal directamente en el proceso, como su participación en Ma Petite Planète, un desafío global ambiental que reunió a más de 40 empresas multinacionales. A través de esta acción, sus colaboradores no solo se despiezaron en grupos para realizar desafíos ambientales, sino que lograron obtener el primer lugar a nivel mundial, consolidando así su compromiso colectivo por la sostenibilidad.
El éxito obtenido en el desafío Ma Petite Planète evidencia que la sostenibilidad en el sector construcción es un trabajo que se construye desde adentro, impulsado por el compromiso y la colaboración de todo el equipo. Reyes concluye, «este resultado es una muestra de que la sostenibilidad se construye con el compromiso de las personas y que, trabajando en conjunto, es posible generar un impacto positivo». Esta nueva visión de cooperación y responsabilidad no solo está reformulando la industria, sino que nos invita a replantear el futuro de la construcción de manera más responsable y sostenible.










