La detención de Abdel Karim Sukni Giadalah, el hermano de la conocida abogada Helhue Sukni, ha generado un gran revuelo en el mundo del espectáculo y más allá, luego de su vinculación con la llamada Operación Alto Voltaje. Esta operación, que es liderada por la Policía de Investigaciones (PDI), está enfocada en desmantelar una red criminal dedicada al robo de cableado de cobre en distintas regiones de Chile, con un foco particular en el sur del país. La investigación ha revelado que esta organización no solo se ocupaba del robo, sino que también tenía un complejo método para la distribución y eventual exportación del material ilícito, que terminaba en mercados internacionales, principalmente en China.
La organización investigada por la PDI operaba de manera meticulosa, realizando robos selectivos de cableado de cobre, que luego era trasladado a chatarrerías y centros de acopio. Según la información recopilada, el cobre era procesado en el norte del país, específicamente en Alto Hospicio, una localidad en la Región de Tarapacá. Desde ahí, el material robado se enviaba al puerto de Iquique para ser exportado. Este circuito criminal no solo revela la magnitud del problema del robo de cobre en Chile, sino también la sofisticación con la que operan estas bandas.
En medio de esta tumultuosa situación, Helhue Sukni se pronunció sobre la detención de su hermano, tratando de aclarar su implicación en la investigación. En una entrevista con Mega, la abogada explicó que, de acuerdo con lo señalado en la formalización, su hermano tenía un papel de intermediario, facilitando conexiones entre personas del sur y de Santiago. Sin embargo, Helhue se mostró firme en que la familia desconocía cualquier transgresión legal, a pesar de que su hermano había enfrentado problemas económicos aparentemente graves.
La abogada no dudó en admitir que su hermano tenía responsabilidad en la situación, reconociendo la complejidad del caso y la dificultad de su situación financiera. En sus palabras, resaltó que, a pesar de las acusaciones que pesaban sobre él, su rol era más un de mediador que de participante activo en el crimen organizado. «Para qué estamos con cosas… la causa es una causa compleja», concluyó, ofreciendo una perspectiva que, aunque comprensiva, no exime de culpa a su hermano.
Finalmente, tras la audiencia, el tribunal dictó una medida cautelar que obliga a Abdel Karim Sukni Guadalah a permanecer bajo arresto domiciliario total mientras la investigación avanza. Esta decisión refleja la seriedad de las acusaciones en su contra y la necesidad de una evaluación exhaustiva de las evidencias presentadas. A medida que la Operación Alto Voltaje continúa su desarrollo, este caso está destinado a captar la atención pública, revelando no solo los entresijos del crimen organizado en Chile, sino también el impacto personal de estos eventos en la vida de una familia que, hasta ahora, había estado en el centro de la opinión pública más por su trabajo legal que por vínculos criminales.










