El pasado domingo 16 de noviembre, en medio de un ambiente electoral tenso y expectante, la exalcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, acudió a votar al Complejo Educacional Alberto Widmer. Su presencia no pasó desapercibida, ya que ella llevó un recipiente lleno de galletas destinadas a los vocales de mesa. Sin embargo, su gesto generó controversia al ser rechazado por las autoridades del recinto, quienes argumentaron que dicha acción podría interpretarse como un intento de cohecho. Este incidente desató una serie de comentarios y reacciones tanto en los medios como en redes sociales, evidenciando el escrutinio al que está sometida Barriga en el actual contexto político.
Visiblemente molesta por la situación, Cathy Barriga ofreció declaraciones a los periodistas presentes en el lugar, donde se mostró crítica con la reacción de las autoridades. «Son criterios, a veces el criterio se aplica mal», expresó, subrayando su indignación por lo que consideró una medida excesiva. Las palabras de la exalcaldesa reflejan un sentimiento de frustración entre aquellos que intentan participar de manera cordial en el proceso electoral, aunque la lectura del gesto fue muy distinta en un momento en que la transparencia es clave.
La controversia se intensificó cuando Patricio Sotomayor, conductor del programa «Plan Perfecto», reveló que había aceptado las galletas de Barriga antes del incidente en el recinto electoral. La aceptación de este gesto por parte de Sotomayor abrió un nuevo debate sobre la interpretación de la ética en la política y los gestos amables entre candidatos y ciudadanos. En una posterior comunicación entre ellos, Barriga agradeció a Sotomayor y lo llamó «caballero» por haber recibido las galletas, sugiriendo que este tipo de actos son considerados dentro de la normalidad.
La situación de Cathy Barriga es aún más compleja debido a las restricciones legales que enfrenta, ya que actualmente cumple con una medida cautelar de arresto domiciliario nocturno debido a una investigación en su contra por fraude al Fisco y falsificación de instrumento público. Este marco legal ha incrementado el escrutinio sobre su figura y sus acciones, lo que puede influir en la percepción pública durante el proceso electoral. A pesar de su intento por mostrar una cara amigable y cercana a los ciudadanos, cada movimiento de Barriga está bajo una lupa crítica.
La aparición pública de Cathy Barriga en este contexto ha generado una ola de reacciones en redes sociales, donde los usuarios han dividido sus opiniones entre quienes apoyan su intento de humanizar la política y quienes critican cualquier acto que pueda ser interpretado como inapropiado en el marco de una elección. Este episodio no solo destaca la complejidad de la campaña electoral, sino también la difícil situación personal de Barriga, quien navega entre la expectativa pública y los retos legales que enfrenta.










