A través de una inédita apertura simultánea, el Centro Cultural Chile–China ha visto la luz, gracias a la colaboración entre ICAL, la Corporación Blue Silk y el Instituto Shouwang de Qingdao. Este espacio se propone fortalecer la diplomacia cultural entre ambos países y dar inicio a sus actividades ofreciendo cursos gratuitos centrados en el patrimonio inmaterial. Esta inauguración no solo busca promover la educación, sino que también subraya la importancia de preservar tradiciones y costumbres que forman parte esencial de la identidad de las naciones involucradas, creando un ambiente propicio para el intercambio cultural y la colaboración mutua.
La jornada de inauguración, marcada por la simultaneidad y el simbolismo, tuvo un resonante impacto, ya que coincidió con el Día Nacional de la República Popular China. La presidenta de Blue Silk, Monserrat Candia Rocha, destacó la importancia de abrir este centro en una fecha tan significativa, reafirmando así los lazos de hermandad que unen a Chile y China. Candia enfatizó que el Centro Cultural no solo es un lugar para aprender, sino un espacio donde se encontrarán la ciencia, el arte y la comunidad. En sus palabras, el patrimonio cultural inmaterial se convierte en «la voz de nuestros ancestros que aún canta en el presente», lo que refuerza el compromiso con la identidad de las comunidades.
El evento fue también una plataforma para el lanzamiento de los primeros cursos que ofrecerá el centro, abarcando diversas prácticas artísticas y culturales. Fernando Carmona, director ejecutivo de ICAL, subrayó que estos cursos, que incluyen desde el _Morin khuur_ hasta el _Jianzhi_, son oportunidades para que los participantes se conviertan en guardianes de un patrimonio vivo. Con esta oferta educativa, se busca eliminar las barreras culturales, promoviendo el aprendizaje y la curiosidad como motores de la cooperación cultural. La apertura de este centro marca un intento conjunto de ambos países por construir un futuro más colaborativo y enriquecedor.
Desde Qingdao, Yang Yixi, director del Instituto Shouwang, celebró la apertura del Centro Cultural como un puente que integra las tradiciones de ambos países. Resaltó las oportunidades que este espacio aporta para la cooperación académica y artística, describiendo el patrimonio cultural inmaterial como un tesoro vivo. Yixi reflexionó sobre cómo cada curso y encuentro servirá como una semilla de amistad y aprendizaje, reafirmando el compromiso de fortalecer los lazos entre las dos naciones y fomentando un diálogo intercultural enriquecedor.
La inauguración del Centro Cultural Chile–China así se convierte en un hito en la diplomacia cultural, representando un avance significativo en la creación de plataformas de cooperación que trascienden lo meramente comercial. Este nuevo espacio, situado en Ricardo Cumming 350, Santiago, es un símbolo del compromiso de ambos países de avanzar hacia un futuro de paz, desarrollo y fraternidad. A través de él, se construyen puentes culturales que no solo se proyectan hacia el presente, sino que también se extienden hacia las próximas generaciones, asegurando que el patrimonio, la creatividad y la memoria compartida sigan vivo y evolucionando.










