La renombrada dramaturga Laila Ripoll ha desvelado este martes la nueva programación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) para la temporada 2025-2026, marcando así el inicio de una etapa que promete ser renovadora y plural. En un evento que se llevó a cabo en el emblemático Teatro de la Comedia, Ripoll subrayó su compromiso por una cultura diversa y paritaria, alejándose de las producciones de clásicos como Shakespeare o Molière. El diseño del programa, que incorpora símbolos mozárabes, árabes y judíos en su estética, no solo rinde homenaje a los 150 años de historia de la sede, sino que también refleja una intención de dar un nuevo aire al teatro del Siglo de Oro español, incorporando a mujeres de relevancia en la programación.
Durante la exposición, la directora del Instituto Nacional de Artes Escénicas y Música (INAEM), Paz Santa Cecilia, elogió la visión de Ripoll, destacando su dedicación por el verso y el patrimonio teatral de un periodo que abarca figuras icónicas como Lope de Vega, Calderón y Zorrilla. Santa Cecilia dejó claro que esta temporada también será multidisciplinar, incluyendo danza, teatro infantil y música, un enfoque similar al que caracterizó el Siglo de Oro, donde los diferentes lenguajes escénicos coexistían y enriquecían la experiencia del espectador. Este compromiso con la inclusión y la diversidad es un hito importante para la CNTC y una promesa cumplida que los teatros españoles han esperado durante años.
Uno de los momentos más destacados de la presentación fue el anuncio del estreno de la nueva producción de ‘Fuenteovejuna’, que se realizará en el Festival de Almagro el 3 de julio, bajo la dirección de Rakel Camacho. Además, la Compañía Joven estrenará ‘El escondido y la tapada’ de Calderón de la Barca, dirigida por Beatriz Argüello. La CNTC se propone mantener las coproducciones limitadas a compañías, evitando las prácticas anteriores bajo la dirección de Lluis Homar, lo que indica un retorno a una gestión más centrada y que busca impulsar al talento nacional, además de continuar con la gira de obras previamente aclamadas, como ‘La fortaleza’ de Lucía Carballal.
Mientras tanto, en el otro extremo de Madrid, se presentó la programación de los Teatros del Canal, bajo el mando de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En un evento que ha evidenciado el paso atrás del modelo de dirección colectiva que pretendía renovarse, Ayuso reafirmó que el teatro se ha convertido en uno de los grandes centros culturales de Europa. Sin embargo, este cambio ha traído consigo una centralización notable, con el gerente Ruperto Merino como figura clave en la elaboración de las decisiones artísticas, lo que ha suscitado críticas sobre la transparencia y la finalidad de un modelo que pretendía ser más plural y diverso.
En cuanto a la controversia de la colaboración con Argentina, la nueva dirección ha evidenciado una inclinación hacia intereses políticos que han levantado polémica debido a las figuras involucradas, como la ministra de Cultura de Buenos Aires, Gabriela Ricardes, vinculada a decisiones polémicas en su país. A pesar de la presencia de espectáculos representativos de la cultura latinoamericana, surge la inquietud sobre la calidad de la programación. Con colaboraciones dirigidas desde el teatro mismo, Ayuso continuará su impulso del ‘Canal Hispanidad’, subrayando una integración que busca enriquecer la oferta cultural madrileña, aunque algunos críticos cuestionan la verdadera diversidad y el compromiso con las voces emergentes del teatro.










