La contratación efectiva, la formalidad y la permanencia son las claves que permitirán evaluar el verdadero impacto del reciente plan de subsidios implementado en Chile, según lo ha manifestado Aldo Sepúlveda, director general de Talentfinder, una compañía especializada en capital humano. En un contexto donde se busca estimular la economía y responder a las necesidades del mercado laboral, Sepúlveda enfatiza la importancia de no solo aumentar los empleos, sino asegurar que estos sean formales y sostenibles en el tiempo. En un país donde la informalidad laboral ha sido un reto persistente, la transición hacia puestos formales se convierte en una prioridad fundamental para el desarrollo económico y social del país.
Los subsidios que contempla el programa Chile Despega están diseñados para abordar de manera inmediata la contratación en sectores clave como el retail y la logística, donde se anticipan miles de vacantes debido a la temporada alta que se avecina con eventos como el Cyber Monday, la Navidad y el regreso a clases. Talentfinder estima que solo para el Cyber Monday podrían generarse alrededor de 3,500 vacantes. Sin embargo, el desafío radica en que, a pesar de esta inyección de oportunidades, muchas de estas contrataciones podrían ser temporales, creando una distinción necesaria entre el empleo estacional y el que proviene de un dinamismo económico real.
Sepúlveda ha señalado que si bien los $91 mil millones destinados a subsidios son un fuerte atractivo para las empresas, es crucial reconocer que el verdadero desafío radica en la sostenibilidad de estos empleos una vez que finalice el período de incentivos. La efectividad de la inversión y la vitalidad económica deberán actuar como motores que mantengan los puestos de trabajo generados. Según su perspectiva, no es suficiente con generar oportunidades; estas deben traducirse en empleos formales que ofrezcan protección a los trabajadores y continúen existiendo más allá de la asistencia temporal del gobierno.
Además, la transformación tecnológica que se está produciendo en el mercado laboral también está reconfigurando los perfiles de los trabajadores demandados. Sepúlveda ha comentado que la automatización y el uso de inteligencia artificial han cambiado las competencias necesarias, exigiendo una mayor adaptabilidad y habilidades blandas por parte de los empleados. Esta nueva realidad plantea la necesidad de revisar cómo se miden y evalúan los resultados de la política de empleo, sugiriendo un enfoque más analítico que incluya el seguimiento de las contrataciones efectivas, la formalización del empleo y la permanencia de los trabajadores a largo plazo.
Finalmente, se anticipa que el primer trimestre de 2027 se convertirá en un punto de referencia crucial para determinar la efectividad del plan, ya que permitirá observar si el empleo creado durante la fase inicial continúa existiendo gracias a un incremento en la inversión y la demanda laboral. Este seguimiento detallado es esencial no solo para el sector privado, sino también para el diseño de políticas públicas que buscan mejorar el panorama del empleo en Chile y garantizar que los esfuerzos actuales transiten hacia un futuro con más empleo formal y con mayor estabilidad.










