La controversia entre Óscar Garcés y su cuñada, Joyce Castiblanco, ha capturado la atención del público esta semana tras ser reveladas acusaciones sobre una deuda pendiente del exchico reality. Garcés afirma que, después de haber chocado su vehículo, su cuñada le impidió el contacto con sus sobrinos, lo que generó un aluvión de reacciones en redes sociales. Por su parte, Castiblanco no tardó en defenderse y desmentir las acusaciones en su contra, aunque admitió que había buscado acciones legales para proteger el bienestar de sus hijos, abriendo una herida familiar que parece haber estado presente desde hace tiempo.
Joyce Castiblanco, exintegrante del programa ‘Yingo’, tuvo que lidiar con la dura realidad de enfrentar a su cuñado en los medios. En su defensa, se refirió a la naturaleza conflictiva de Garcés, etiquetándolo como una persona ‘violenta’ y ‘conflictiva’, lo que intensificó el drama mediático. Este intercambio de palabras no sólo se limita a un desacuerdo familiar, sino que se ha convertido en un tema candente en el mundo del espectáculo, con seguidores de ambos lados expresando su opinión sobre la situación.
Paulo Garcés, el portero y esposo de Joyce, no dejó pasar la oportunidad de respaldar a su mujer ante los ataques de su hermano. A través de sus redes sociales, expresó que su prioridad son sus hijos, y que no permitirá que se vean contagiados por los conflictos familiares. Esta declaración ha echado más leña al fuego, revelando la profunda división en la familia Garcés, y sugiriendo que el conflicto puede tener repercusiones emocionales para los menores involucrados.
Óscar Garcés, por su parte, ha optado por un enfoque más reservado después de varios días de intensos intercambios. En un video que publicó en Instagram, indicó que no continuará hablando del conflicto y que todo lo que se calumnia sobre él no es exacto. A pesar de su deseo de cerrar el tema, su postura parece estar cargada de frustración, ya que se siente el único perjudicado en esta situación familiar. En sus palabras, menciona la intención de seguir adelante y concentrarse en su trabajo, señalando que es un camino que debe continuar sin importar las circunstancias.
Finalmente, Garcés se dirigió directamente a la acusación de la deuda en un mensaje escrito que dejó claro que no pagó ninguna cantidad relacionada con el choque. Con un tono decidido, concluyó que la polémica se cerraba ahí, mencionando que se trata de un tema delicado debido a la presencia de menores involucrados. Afirmó que la carga de las mentiras se vuelve insostenible cuando uno elige no defenderse, dejando entrever que su frustración no solo radica en el conflicto familiar, sino también en ser un blanco de difamaciones que considera injustas.










