La cooperativa de ahorro y crédito Coonfia anunció oficialmente la salida de José Miguel Romero Prado de su posición como gerente general, nombrando a Rodrigo León Castillo como gerente general interino. Esta decisión ha generado especulaciones en el sector cooperativo sobre una posible fusión con otra entidad de similares características. Aunque el comunicado de Coonfia menciona que el cambio forma parte de una actualización de su estrategia operacional para afrontar desafíos de crecimiento institucional, no se han dado detalles específicos sobre las razones de la salida de Romero, ni sobre la fecha en que se tomó la decisión.
José Miguel Romero ejerciendo como gerente general desde una etapa de expansión para la cooperativa es reconocido por haber inaugurado una nueva sucursal en Punta Arenas en julio de 2026, evento en el cual subrayó el crecimiento de Coonfia en la región de Magallanes. Durante su gestión, la cooperativa logró solidificar su presencia en la zona, lo que ha llevado a un aumento en el número de socios, alcanzando más de 13,000 en sus ocho oficinas que se extienden desde Iquique hasta Punta Arenas. La nueva dirección interina de León Castillo plantea interrogantes sobre la continuidad de esta tendencia positiva.
En medio de la incertidumbre sobre el futuro de Coonfia, los rumores de una fusión adquieren relevancia. Esta posibilidad, si se concreta, podría impactar la dinámica de la cooperativa, ya que una fusión con una entidad de mayor tamaño podría facilitar la agilización en la devolución de cuotas de participación a sus socios. Sin embargo, cabe destacar que este proceso no es automático, ya que la cooperativa absorbente también asumiría los pasivos de la absorbida y estaría sujeta a las mismas exigencias regulatorias vigentes.
La normativa actual impide a las cooperativas devolver montos aportados por sus socios en cuotas de participación si estas devoluciones contravienen las disposiciones del Consejo del Banco Central. Así, una eventual fusión no sólo depende de las negociaciones entre entidades, sino también de la aprobación de la Junta General de Socios de Coonfia, única autoridad con facultades para examinar la situación financiera y autorizar decisiones críticas, tal como establece el artículo 23 de la Ley General de Cooperativas.
El futuro de Coonfia y su dirección interina plantean interrogantes no solo sobre la estabilidad de su gestión, sino también sobre la dirección estratégica que tomará ante la presión del mercado y la posibilidad de una fusión. A medida que la cooperativa continúa con sus operaciones y servicios normalmente, la atención se centrará en cómo se desarrollan los próximos pasos bajo la dirección de Rodrigo León Castillo y si se tomarán decisiones significativas que afecten la estructura y estrategia de la entidad en el corto y mediano plazo.










