Esta semana, el Trigésimo Cuarto Juzgado del Crimen de Santiago dictó un fallo sobre el caso del actor Cristián Campos, quien había sido denunciado por su hijastra, Raffaella di Girolamo, por abuso sexual. A pesar de que se logró probar la existencia de conductas abusivas, la corte determinó que, debido al tiempo que ha transcurrido desde los hechos, los delitos han prescrito, lo que lleva a un sobreseimiento definitivo del actor. Esta situación ha generado un fuerte revuelo en la opinión pública, donde la figura del actor se ha visto envuelta en controversias y debates sobre la justicia y la verdad en casos de esta naturaleza.
En medio de la tormenta, María José Prieto, esposa de Cristián Campos, decidió hablar públicamente en el programa ‘Only Fama’ de Mega. Prieto mostró su respaldo absoluto hacia su marido, manifestando su confianza en su inocencia. «Los fallos pueden decir lo que quieran, pero estamos consternados por el contenido del fallo», expuso, enfatizando que la sociedad actual tiende a juzgar sin la evidencia necesaria, lo que convierte a la comunidad en una «sociedad del terror». Sus palabras resuenan en un clima donde las acusaciones son fácilmente deslizadas en un plano de sospecha, afectando la reputación de las personas antes de un juicio justo.
Asimismo, la actriz reveló su intención de apelar el fallo, sorprendiéndose por la extensión de las 230 páginas del mismo, que considera inusualmente extenso para un fallo judicial. «Un fallo por lo general tiene entre 10 y 50 páginas», expresó, indicando que están en un proceso de análisis para entender a fondo el contenido y las razones que llevaron a tal decisión. Este nivel de complejidad añade una capa adicional de incertidumbre frente a su próxima estrategia legal, haciendo que el caso siga siendo de interés para los medios y el público.
Prieto, a pesar del tumulto mediático y las críticas que ha enfrentado, se mostró decidida a proteger a su hija y a su familia. «Estoy enfocadísima en cuidar a mi hija, que es lo que más me importa en la vida», subrayó, resaltando la importancia de mantener la tranquilidad familiar en medio del escándalo. Su enfoque en la protección de su familia refleja la presión que sienten las figuras públicas, no solo por el escrutinio público, sino también por las realidades personales que atraviesgan en momentos difíciles.
El caso de Cristián Campos y la denuncia de Raffaella di Girolamo es un claro recordatorio de las complejidades legales que enfrentan tanto las víctimas de abusos como los acusados, especialmente en un contexto donde la prescripción de delitos sexuales puede generar una sensación de impunidad. La historia de Campos no sólo afecta a las partes involucradas directamente, sino que también reabre el debate sobre cómo la sociedad aborda los delitos de abuso sexual y la manera en que se manejan las denuncias en espacios públicos y mediáticos.










