El Ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, se ha pronunciado esta mañana en relación a la querella presentada bajo la Ley Antiterrorista tras el reciente ataque que afectó las obras de construcción de la central de pasada en Rucalhue. En su intervención, Cordero anunció que viajará a la zona para reunirse con los representantes de la empresa International Water & Electric Corp., que ha sido gravemente afectada por el atentado. Este ataque, perpetrado el pasado domingo, dejó dos guardias heridos y causó daños significativos a la propiedad, afectando 45 camiones y 5 maquinarias, lo que ha generado una profunda preocupación sobre la seguridad en el desarrollo de proyectos de inversión en el país.
Durante una entrevista en Radio Pauta, el ministro destacó la importancia de su próximo viaje a la zona afectada, donde abordará directamente los planes de seguridad que debe implementar la empresa para evitar futuros incidentes. Cordero enfatizó que el gobierno de Chile está comprometido con la continuidad de este proyecto de inversión, y que el uso de la Ley Antiterrorista se considera una medida severa pero necesaria para enviar un fuerte mensaje a quienes intentan resistir el avance de estos proyectos de desarrollo en la región. Esto marca un cambio significativo en la política estatal respecto a la seguridad y el orden público en áreas conflictivas.
En un contexto de creciente tensión, las comunidades mapuche pewenche de Alto Biobío han anunciado su intención de viajar a La Moneda para hacer oír sus demandas. Estas comunidades, junto a organizaciones sociales y ambientales, entregarán una carta al Presidente de la República y a representantes ministeriales exigiendo la paralización del controversial proyecto hidroeléctrico en Rucalhue. La carta resalta las vulneraciones de derechos que enfrentan las comunidades debido a los severos impactos que ha traído la construcción de esta cuarta central hidroeléctrica en el área, que está siendo desarrollada por la empresa china.
La misiva que será presentada en La Moneda también incluirá los resultados de las reuniones que los representantes mapuche tuvieron previamente en la Embajada de China y con Conaf, buscando generar un espacio de diálogo en torno a sus preocupaciones ambientales y sociales. Este movimiento se enmarca en un escenario donde las comunidades originarias han visto cómo sus territorios son impactados por proyectos que consideran en desmedro de sus derechos y su forma de vida. La tensión entre el desarrollo de infraestructura y la protección de los derechos indígenas se vuelve no solo un tema local, sino también de interés internacional.
El conflicto en Rucalhue pone de relieve las complejas interacciones entre desarrollo económico, derechos indígenas y la respuesta del Estado. Mientras el gobierno se preparara para tomar medidas más contundentes bajo la Ley Antiterrorista, las comunidades mapuche continúan movilizándose para proteger sus derechos y exigir un mayor respeto hacia sus territorios. Los próximos días serán cruciales para determinar el rumbo del proyecto hidroeléctrico y las relaciones entre el Estado, las empresas chinas y las comunidades locales.










