María Ripoll y el duelo: una adaptación única

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La reciente adaptación cinematográfica de la novela de Milena Busquets, ‘También esto pasará’, dirigida por María Ripoll, ofrece una perspectiva renovada sobre el duelo y la relación entre madres e hijas. A diferencia de las convenciones que habitualmente marcan el proceso de duelo, donde el llanto y el luto son casi obligatorios, Ripoll elige mostrar un camino hacia la sanación que es a la vez luminoso y lleno de sensualidad. La protagonista, a través de su viaje emocional, utiliza el sexo como una forma de escapismo, lo que refuerza el mensaje de que el amor y el deseo son esenciales en momentos de dolor. Esta dualidad se presenta como un sinónimo de la vida misma, donde el placer puede coexistir con el duelo sin que uno reemplace al otro.

El enfoque de Ripoll se aleja de las narrativas masculinas que suelen predominar en el cine, proponiendo una visión más compleja y rica de las relaciones maternofiliales. La directora ha remarcado en varias ocasiones que quería reflejar una conexión profunda entre mujeres, desmantelando estereotipos de competiciones y rivalidades. En su adaptación, el duelo se convierte en una experiencia ‘imperfecta’, donde la protagonista busca el calor de la vida a través de las amistades, las comidas y el sexo, como una forma de resistencia al dolor de la pérdida de su madre. Esta representación de las mujeres “reales”, fuertes e independientes, abre un nuevo horizonte en el cine español, donde los matices emocionales son esenciales.

La utilización de una voz en off que evoca el estilo literario de Busquets es uno de los elementos que Ripoll consideró fundamentales para mantener la autenticidad de la obra. La directora explicó que esta decisión era clave para rendir homenaje a la narrativa original, y al mismo tiempo, mantener un equilibrio visual que pasara de la intimidad a la apertura. Todo ello contribuye a crear una atmósfera donde los sentimientos se manifiestan a través de planos generales y detalles cuidadosamente elegidos, reflejando la complejidad del duelo, pero con una luminosidad que invita al espectador a reflexionar sobre la vida y la muerte.

Además, Ripoll ha compartido su deseo de que esta película sirva como un recordatorio de la importancia de la experiencia cinematográfica en salas. Subrayó que la industria del cine no solo debe centrarse en la producción de contenido para plataformas digitales, sino también en recuperar el entusiasmo por la proyección en la gran pantalla. Este deseo de fomentar la comunidad a través del cine se complementa con su esperanza de que, a medida que más mujeres dirigen y producen, se disponga de mayores presupuestos, lo que permitirá narrar historias más diversas y complejas.

Al abordar cuestiones de género y la representación en la industria del cine, Ripoll no ha dudado en expresar su satisfacción por el creciente empoderamiento femenino en la narrativa audiovisual. A pesar de la competencia, la directora ha destacado la necesidad de unirse para fortalecer un sector que, a menudo, ha sido dominado por hombres. Su enfoque en la creación de un espacio donde las historias de mujeres sean contadas con sensibilidad y autenticidad representa un paso significativo hacia un cine más inclusivo, ilustrando la riqueza de experiencias que las mujeres pueden aportar al séptimo arte.