La participación de la modelo chilena Inna Moll en el certamen de Miss Universo 2025 ha generado un amplio debate en el mundo de la moda y la belleza. Inna logró posicionarse dentro del Top 12, un triunfo notable que revalida la presencia de Chile en competencias de esta magnitud, siguiendo la estela de Emilia Dides, quien también brilló el año anterior. Sin embargo, este éxito ha estado rodeado de controversias, especialmente después de la coronación de la mexicana Fátima Bosch, lo que ha suscitado preguntas sobre la transparencia y la legitimidad del concurso.
Las críticas hacia el desarrollo del certamen han surgido de forma contundente, comenzando con Viviana Nunes, quien expresó su descontento sobre la forma en que se llevó a cabo la elección de las finalistas. La situación se complicó aún más cuando Ana María Bilbao, madre de Inna Moll, se unió a la controversia. En una entrevista ofrecida al programa «El Medio Día» de TVN, Bilbao no escatimó en expresar su desconfianza sobre la veracidad del proceso, planteando que los resultados no reflejan un concurso limpio.
Bilbao detalló que las conversaciones entre periodistas y expertos en certámenes de belleza que se llevaron a cabo en el hotel donde se alojan todas las participantes sugieren que la decisión del jurado estuvo influenciada por factores externos. Subrayó que, a su juicio, de las cinco finalistas, únicamente la representante de Costa de Marfil podría haber llegado a esa instancia sin ningún tipo de influencia. «Las otras cuatro, por temas políticos y económicos, no pueden tener una victoria clara», afirmó, aludiendo a la implicación de países como México y Venezuela.
Una de las afirmaciones más controvertidas de Bilbao se centra en la cercanía personal entre el padre de Fátima Bosch y uno de los principales dueños del certamen. La madre de Inna Moll sugirió que esta conexión amistosa plantea un conflicto de interés que afecta la imparcialidad del concurso. «El padre de Miss México es muy amigo desde hace muchos años de Rocha, que es el dueño del Miss Universo. No merecía estar entre las cinco», concluyó, dejando claro su descontento con la forma en que se manejan estos certámenes.
La situación en torno a Miss Universo 2025 ha revivido debates sobre la equidad en competencias de belleza, así como sobre la necesidad de mayor transparencia en sus mecanismos de selección. La crítica de Bilbao y otros involucrados resuena con una creciente conciencia social sobre las estructuras de poder y privilegio que pueden influir en estos eventos. A medida que el interés por las actividades de las misses se mantiene alto, también lo es la exigencia de un cambio hacia un sistema más justo y meritocrático.










