Las declaraciones de Vasco Moulian sobre Nicolás Solabarrieta han desatado un torbellino de reacciones en el mundo del espectáculo chileno. El panelista del programa «Seré Wn?» no escatimó en criticar al hijo de Ivette Vergara y Fernando Solabarrieta, sugiriendo que su reciente denuncia sobre un acto vandálico contra los carteles de su marca de cuidado masculino era una astuta maniobra publicitaria. Moulian afirmó con contundencia que los jóvenes creen que la audiencia es ingenua, expresando su incredulidad y desacuerdo con la forma en que se manejó la situación. La controversia ha puesto al descubierto no solo la tensión entre los personajes de la farándula, sino también las diferentes percepciones sobre la ética en la promoción de marcas personales.
El tono descarnado de Moulian no fue bien recibido y la polémica escaló rápidamente con la respuesta de Ivette Vergara. La comunicadora, visiblemente molesta, utilizó su propio programa, «¿Quién manda aquí?», para expresar su rechazo a las palabras del panelista, cuestionando su actitud y el nivel de agresividad que exhibió al tratar el tema. Vergara no solo defendió a su hijo, sino que también expresó su preocupación por la toxicidad que algunos personajes públicos parecen manifestar en sus intervenciones. Su respuesta se convirtió en una defensa no solo personal, sino también en un llamado a la reflexión sobre la violencia verbal en la televisión.
La excusa de Moulian para criticar a Solabarrieta como parte de su estrategia de marketing despertó el descontento de Vergara, quien recordó haber tenido mucho respeto por él en el pasado. Esta situación complicada revela las dinámicas de poder y el lugar que ocupan las figuras del espectáculo en la opinión pública. Las palabras de la comunicadora añaden un nuevo nivel al debate sobre cómo se debería abordar la crítica en un medio tan expuesto y lleno de juicios, donde la sensibilidad y el respeto son fundamentales para un discurso productivo.
Vergara dejó claro que si bien la crítica profesional es válida y necesaria, el trato al que fue sometido su hijo fue inaceptable. Su mensaje directo a Moulian fue contundente y marcó un límite que muchos consideran necesario en un contexto de agresiones constantes en el entorno mediático. «No uses a mi hijo, porque eso no te lo voy a aguantar» fue una de las frases más destacadas de su intervención, resaltando la importancia de proteger a las nuevas generaciones de ataques injustificados. Esta declaración subraya una posición de defensa y cuidado familiar que resonó entre los seguidores de ambos personajes.
Este episodio ha generado un amplio debate en redes sociales y ha polarizado a la audiencia, que se ha manifestado tanto a favor como en contra de Moulian y sus dichos. Algunos critican la falta de compasión y el tono despectivo hacia un joven que busca hacer su propio camino en un mundo desafiante, mientras que otros defienden la opinión de Moulian como una crítica legítima a una estrategia de marketing aparentemente superficial. En este contexto, la figura de Nico Solabarrieta continúa en el ojo del huracán, sugiriendo que la controversia no solo afecta su imagen, sino que también podría impactar en su emprendimiento en el competitivo mercado publicitario.










