El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, señaló su expectativa de que se respete la ley en el contexto de la solicitud realizada por el fiscal Patricio Cooper de intervenir el teléfono del Presidente Gabriel Boric, en el marco de la investigación relacionada con el Caso Procultura. Esta solicitud fue denegada por los tribunales, lo que ha generado un debate sobre la legalidad y el respeto por el Estado de Derecho. Elizalde destacó que, aunque existen trascendidos sobre la investigación, es crucial que cualquier acción intrusiva se realice bajo el estricto marco legal y judicial que ampara a las instituciones.
La vocera (s) de Gobierno, Aisén Etcheverry, también se pronunció ante la situación, informando que se espera una aclaración por parte del fiscal Nacional, Ángel Valencia, respecto a la veracidad de los rumores que han circulado sobre la mencionada intervención telefónica. Según Etcheverry, es fundamental que el Gobierno mantenga la transparencia en este tipo de procedimientos, y que cualquier elemento que surja relacionado con la investigación debe manejarse con la máxima discreción y respeto por la privacidad de los involucrados.
Álvaro Elizalde subrayó que el Estado de Derecho debe imperar sobre cualquier investigación y que todas las instancias del sistema judicial tienen un debido proceso que seguir. «La fiscalía tiene atribuciones, pero debe solicitar las autorizaciones pertinentes de los tribunales para llevar a cabo medidas que atenten contra la privacidad de las personas», manifestó, al tiempo que advirtió sobre las implicaciones de las filtraciones de información relacionadas a casos que son de carácter reservado.
Cabe recordar que el Presidente Boric mantiene una relación cercana con Alberto Larraín, director de la fundación implicada, lo que ha suscitado dudas en torno a la gestión de fondos públicos durante su administración. Los recursos asignados a Larraín se multiplicaron significativamente, lo que ha puesto en la mira tanto a la fiscalía como al presidente. En este marco, las grabaciones obtenidas del teléfono celular de Larraín, que al parecer contienen información vinculada a Boric, han motivado el escrutinio público y el interés de la justicia por clarificar estos hechos.
La decisión del tribunal de desestimar la solicitud del fiscal Cooper ha dejado abierto un debate sobre la imparcialidad de las investigaciones y sobre la necesidad de que se respeten los procesos legales en toda circunstancia, especialmente en contextos políticos sensibles. Con estas circunstancias, tanto el Gobierno como la justicia enfrentan el reto de manejar un caso que podría tener repercusiones significativas en la imagen del Ejecutivo y en la percepción pública sobre la accountability y transparencia en la gestión de recursos del Estado.










