En Chile, el acceso a internet se ha convertido en un elemento crucial para la búsqueda de propiedades, con un 96,5 % de los hogares conectados. Este fenómeno ha impulsado la digitalización del mercado inmobiliario, donde el 97 % de los interesados en adquirir propiedades recurre a plataformas digitales para informarse. De acuerdo con un estudio realizado por Enlace Inmobiliario, la proliferación de portales especializados ha permitido a compradores, corredores e inmobiliarias acceder a una oferta diversificada que actualmente abarca más de 30 sitios web, además de redes sociales como Instagram, Facebook y TikTok. Como resultado, la manera en que los chilenos buscan su hogar ideal ha cambiado drásticamente, facilitando el proceso pero también generando nuevos desafíos en la interpretación de información.
La disponibilidad de herramientas digitales, sumada al auge de la inteligencia artificial, ha transformado el contexto en el que las personas toman decisiones sobre propiedades. Pablo Quappe, director regional de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe de EXP Realty Chile, señala que ahora los clientes son más críticos y buscan contrastar información antes de comprometerse con una compra. «Un propietario puede llegar con datos sobre el precio por metro cuadrado obtenidos mediante inteligencia artificial, lo que pone de manifiesto la necesidad de que los agentes inmobiliarios tengan la capacidad de explicar que esta información puede no reflejar el valor real de un inmueble», explica Quappe. Esta situación invita a un análisis más profundo por parte de los profesionales del sector, quienes deben ser capaces de ajustar las expectativas de sus clientes basándose en una evaluación coherente del mercado.
Frente a un cliente más informado, que revisa múltiples opciones y que tiene mayores exigencias, los agentes inmobiliarios deben evolucionar hacia un modelo de Agente 3.0. Quappe enfatiza la importancia de que estos profesionales sean activos en el ámbito digital y posean un conocimiento sólido del mercado. Esto implica no solo estar al tanto de las tendencias y cambios en el sector, sino también compartir experiencias y colaboraciones con otros agentes para mejorar sus capacidades. A medida que la digitalización avanza, la formación continua se convierte en una herramienta vital para que los corredores ofrezcan una asesoría efectiva a compradores y vendedores, ajustándose a las nuevas dinámicas del mercado.
Desde la perspectiva del comprador, Quappe destaca la importancia de contextualizar la información durante el proceso de asesoría. Los agentes deben ser capaces de evaluar si los clientes están realmente preparados financiera y emocionalmente para asumir una compra que impactará su futuro. Esto incluye proyectar el flujo de caja y los compromisos financieros a corto y mediano plazo, asegurando que la decisión de adquirir una propiedad sea viable. La labor de un agente inmobiliario ya no se limita solamente a facilitar la transacción, sino que abarca un análisis exhaustivo que garantice que los clientes tomen decisiones informadas y sostenibles.
Por último, el experto subraya que, a pesar de que los clientes cuentan con más información que nunca, también pueden sentir la presión del tiempo y la necesidad de procesar adecuadamente esa información. En este contexto, los agentes inmobiliarios deben convertirse en guías y asesores en lugar de meros intermediarios. La clave del éxito radica en ofrecer una orientación precisa que responda a las necesidades específicas de cada cliente, ya sea en la compra, venta o arriendo de propiedades. Para Quappe, la profesionalización de la gestión inmobiliaria y el uso adecuado de las nuevas tecnologías son imprescindibles para satisfacer a un mercado que evoluciona rápidamente.










