El último episodio de «Fiebre de Baile» estuvo marcado por momentos de alta tensión, especialmente durante la temática «Noche de instinto animal». Esta intensa presentación protagonizada por Betsy Camino hizo que los espectadores contuvieran la respiración, ya que la bailarina cubana sufrió una caída impactante en pleno baile. La coreografía, enmarcada en el vibrante ritmo de la samba, se vio abruptamente alterada por un imprevisto con su vestuario, lo que resultó en un momento dramático que no pasó desapercibido por el jurado ni por la audiencia presente en el estudio.
Betsy Camino, en medio de su rutina cargada de energía, perdió el equilibrio y cayó al suelo, aunque demostró una extraordinaria capacidad de recuperación al levantarse rápidamente para terminar su presentación. Sin embargo, este incidente no fue irrelevante en la evaluación del jurado, quienes tomaron nota de lo sucedido y consideraron la caída mucho más allá de un simple percance. Las calificaciones, principalmente la evaluación del jurado, reflejaron la seriedad del incidente, afectando directamente la puntuación que recibió la bailarina.
En su defensa, Betsy explicó lo sucedido ante el jurado, asegurando que la caída fue consecuencia de un problema con su vestuario, específicamente el tacón de su zapato que se enganchó en el atuendo. «Se me encajó el tacón con el vestuario, se me quedó trabada en la cola. Entonces se me quedó enganchado y cuando fui a bajar, por inercia, (caí) al piso», relató la participante visiblemente afectada. Esta explicación dejó claro que, a pesar de la caída, la profesionalidad de Betsy se mantuvo al rescatar su actuación tras el accidente.
A pesar de su valiente intento de continuar con la presentación, los jurados no fueron indulgentes en su evaluación. Raquel Argandoña y Vasco Moulian señalaron que su caída era un riesgo que pudo evitarse si se hubiera realizado un ensayo completo previo al espectáculo con el vestuario diseñado. La crítica fue particularmente dura por parte de Vasco, quien le otorgó una nota de 3, un puntaje que generó descontento en la bailarina, quien se sintió injustamente evaluada ante las circunstancias del accidente.
Frente a las críticas del jurado, Betsy defendió la calidad y las condiciones en las que se llevan a cabo los ensayos del programa, destacando que no siempre es factible practicar con el vestuario finalizado. «Desgraciadamente, no tenemos la posibilidad de ensayar con los vestuarios al 100% porque hay más participantes», argumentó Betsy, lo que hizo eco en la audiencia que entendió las limitaciones del formato del show. A pesar del desafortunado incidente, su actuación y la caída se convirtieron en uno de los momentos más comentados de la noche, generando un debate sobre los riesgos y la presión que enfrentan los bailarines en programas de competencia.










