Una nueva controversia ha sacudido el mundo del espectáculo chileno, protagonizada por la exmodelo Mariel Aereboe y su exesposo Pedro Lladser. Esta situación ha reactivado un conflicto familiar que parecía estar enterrado, al menos públicamente, desde su separación hace siete años. A través de las redes sociales, ambos han expuesto sus versiones sobre la crianza de sus hijas y las responsabilidades económicas asociadas, generando un intenso debate entre sus seguidores y la comunidad en general. La situación ha puesto en el centro de la conversación pública temas no solo de responsabilidad parental, sino también de la repercusión que estos conflictos familiares tienen en la vida de los jóvenes involucrados.
El conflicto se originó cuando Aereboe, en una historia de Instagram, cuestionó abiertamente el papel de su exmarido como padre, acusándolo de no cumplir con sus obligaciones económicas mientras, a su juicio, mantiene otra familia y un estilo de vida que no se corresponde con su compromiso hacia sus hijas. En su declaración, señaló: «Y lo ves que mantiene otra familia, casa nueva, salidas a comer, etc. Pero para sus hijas no tiene nunca… y les pide que trabajen». Esta publicación generó una avalancha de reacciones entre sus seguidores, muchos de los cuales comenzaron a manifestar su apoyo a Aereboe y a criticar a Lladser, desatando un debate que revive las tensiones familiares.
Pedro Lladser no tardó en responder a las acusaciones de su exesposa. A través de un extenso mensaje en su cuenta de Instagram, defendió su rol como padre y la relación que mantiene con sus hijas. Lladser enfatizó que, a pesar de estar separado durante años, siempre ha cumplido con sus responsabilidades económicas, asegurando que ha financiado la educación y el bienestar de sus hijas. «Llevo divorciado legalmente casi 3 años, separado de Mariel Aereboe 7 años y jamás he hablado de mi separación… no puedo seguir aguantando que se ensucie mi honra», afirmó en su defensa, argumentando que sus hijas son las que resultan afectadas por estas publicaciones.
En un tono confrontacional, Lladser también criticó las acciones de Aereboe, señalando que sus publicaciones no solo son engañosas, sino que también dañan la imagen de sus hijas. En sus palabras, «Este tipo de publicaciones que hace Mariel Aereboe no solo difaman odio, sino que además daña a sus propias hijas… Hablar desde el rencor puede aliviar momentáneamente, pero las consecuencias las terminan pagando quienes menos lo merecen». Sus declaraciones subrayaron un sentimiento de frustración ante lo que considera una injusticia al ser retratado como un padre negligente.
Finalmente, Lladser concluyó su mensaje afirmando su compromiso con sus hijas, aclarando que a menudo las ve y mantiene un vínculo cercano con ellas. Aseguró que mensualmente les envía una suma significativa de dinero por concepto de compensación económica. «A mi hija July la veo siempre, viene a mi casa y jamás he dejado de estar físicamente junto a ella», afirmó, defendiendo su postura como un padre presente. Este intercambio público ha abierto un espacio para la reflexión sobre la comunicación y resolución de conflictos en el ámbito familiar, poniendo en evidencia que las redes sociales pueden amplificar desacuerdos personales, complicando aún más las dinámicas familiares.










