La presencia de figuras influyentes en redes sociales en las zonas devastadas por los incendios forestales en el sur de Chile ha suscitado un intenso debate público. Recientemente, el ex chico de reality y popular influencer Rodrigo Fernández, conocido como Otakin, ha utilizado su voz para cuestionar severamente a ciertos creadores de contenido que, según él, están aprovechando la tragedia con intereses personales. Junto a Ariel Osses, otro ex integrante del programa «Yingo», Otakin se trasladó a diversas localidades afectadas con el fin de brindar ayuda directa a las familias damnificadas por los siniestros. Esta acción ha sido recibida con gratitud por sus seguidores, quienes destacan la importancia de llevar apoyo a sectores desatendidos, distribuyendo alimentos, agua y artículos esenciales a aquellos que lo perdieron todo.
Pese a su noble gesto, Otakin no ha escatimado en criticar abiertamente a aquellos creadores de contenido que buscan sobresalir en medio de la angustia de las víctimas. Durante una entrevista con Radio Metro, el influencer manifestó su indignación ante lo que considera una «instrumentalización del dolor ajeno», lo que a su juicio desvirtúa el verdadero propósito de la ayuda humanitaria. «No he podido hacer más videos ni contentar la demanda de contenido, porque no se trata de eso. El sufrimiento de la gente es sagrado”, afirmó, dejando claro que su prioridad es asistir y no exponerse a las cámaras.
En su relato, Otakin describió situaciones que consideró inaceptables, señalando que algunos creadores utilizaban los escenarios de destrucción como telones de fondo para filmar contenido emotivo. «Vi a algunos manchándose la cara con ceniza, buscando a personas mayores para grabar historias conmovedoras. Eso es simplemente inaceptable», criticó, enfatizando que la autenticidad y el respeto hacia los afectados deben prevalecer en momentos de crisis. Para él, el objetivo primordial durante esta tragedia debe ser ofrecer respaldo a los afectados, sin pretensiones de protagonismo ni fama.
La declaración de Otakin ha resonado con fuerza en redes sociales, generando un torrente de reacciones entre los usuarios de plataformas como Twitter e Instagram. Muchos han respaldado su postura, condenando la conducta de quienes parecen más interesados en ganar visibilidad que en proporcionar ayuda efectiva. Otakin concluyó su intervención con un fuerte llamado a la reflexión, instando a aquellos que utilizan las crisis para su propio beneficio a reconsiderar sus actos. «No busco protagonismo, pero por favor, los que realmente quieren ayudar deben enfocarse en eso y no en hacerse famosos», expresó con firmeza.
La controversia generada por el uso de redes sociales en contextos de emergencia pone de manifiesto una problemática que trasciende lo individual. La figura de influenciadores como Otakin refleja un dilema ético sobre el papel de las plataformas digitales en la solidaridad comunitaria. En un momento en que Chile necesita reconstruirse, la presión por mostrar solidaridad debe ceder ante la necesidad de actuar genuinamente, apoyando a quienes enfrentan pérdidas devastadoras. La comunidad, en su conjunto, espera que la urgencia de la situación prime sobre el deseo de notoriedad, y que la ayuda real prevalezca por encima de las apariencias.










